BCG calcula que las nuevas tendencias energéticas ralentizarán el crecimiento de la demanda de petróleo en el lustro de 2025-2030, en que alcanzará su máximo pico. (Foto: AFP/Archivo)
BCG calcula que las nuevas tendencias energéticas ralentizarán el crecimiento de la demanda de petróleo en el lustro de 2025-2030, en que alcanzará su máximo pico. (Foto: AFP/Archivo)
Juan  Saldarriaga

Redactor de Dia1 y de Economía y Negocios

juan.saldarriaga@comercio.com.pe

La preocupación por el está transformando de forma dramática al . En diciembre del 2019, la española Repsol anunció su intención de reducir a “cero” sus emisiones netas de carbono al 2050. Y hace solo una semana, el gigante se adhirió a esta iniciativa.

“No se trata solo de que tenemos que cambiar. Queremos cambiar”, manifestó Bernard Looney, flamante CEO del coloso petrolero, en una conferencia ante inversionistas y analistas.

¿Cómo planea conseguirlo? Looney no dio muchos detalles, pero la estrategia no es un secreto. Se basa en priorizar la inversión en activos no hidrocarburíferos -como las energías renovables y la movilidad eléctrica– para dar tiempo a que la producción petrolera decaiga.

“Hay algo que es bastante claro. Y es que la industria del petróleo se tiene que transformar, porque el negocio tradicional que ha durado cerca de 150 años [desde el primer impulso dado por John Rockefeller], se está desplazando de sitio”, señala Rafael Agudo, socio de Boston Consulting Group (BCG).

Prueba de ello es la transformación energética que se viene gestando en el sector transporte, el mayor demandante de hidrocarburos líquidos.


IMPACTO EN LOS GRIFOS

De acuerdo a un reciente análisis de BCG, el 50% de la flota mundial de automóviles tendrá un componente eléctrico o hibrido hacia el 2035.

En el caso de Europa, este porcentaje será aun mayor: casi 60%. Y el impacto que ocasionará será significativo para la industria petrolera.

La demanda de petróleo para transporte terrestre será afectada dramáticamente por los vehículos eléctric
La demanda de petróleo para transporte terrestre será afectada dramáticamente por los vehículos eléctric

Solo en el continente europeo, señala Agudo, la irrupción de la movilidad eléctrica ocasionará un descenso en la capacidad de las refinerías, de cerca de 15 puntos porcentuales (de 86,9% a 71,7%).

Pero el efecto será aun más significativo en el sector ‘retail’. Según BCG, por lo menos el 25% de las estaciones de servicio (grifos) entrará en crisis al 2035.

“El incremento de los vehículos eléctricos ocasionará que muchas estaciones de servicios pierdan sentido económico. Por eso, muchas compañías que venden combustibles se están adelantando y ofreciendo todo tipo de energía, desde gasolina y gas natural hasta electricidad”, apunta Agudo.

Es el caso de BP, Chevron y Repsol, en Estados Unidos y Europa. Y de Shell y Primax en el Perú, empresas que acaban de inaugurar una electrolinera en la Av. Javier Prado.

La transformación más silenciosa se viene gestando, sin embargo, en el mar.

Las refinerías de petróleo y estaciones de servicio serán fuertemente impactadas por las nuevas tendencias energéticas.
Las refinerías de petróleo y estaciones de servicio serán fuertemente impactadas por las nuevas tendencias energéticas.


¿EL FIN DEL PETRÓLEO?

Pocos conocen en el Perú que desde el 1 de enero del 2020 empezó a regir una nueva norma marítima internacional que prohíbe el uso de combustibles con más de 0,5% de azufre (el mínimo anterior era 3%). De acuerdo a Agudo, este cambio impactará al transporte de mercancías y a las flotas pesqueras, entre otras empresas.

“El resultado es que todas deberán cambiar el tipo de combustible que emplean o su forma de utilizarlo, lo cual quiere decir que muchos buques pasarán de consumir derivados de petróleo a consumir gas natural licuado (GNL)”, explica.

¿Qué significa todo esto para el petróleo? BCG calcula que las nuevas tendencias energéticas ralentizarán el crecimiento de la demanda de petróleo en el lustro de 2025-2030, en que alcanzará su máximo pico.

“Eso no quiere decir que el petróleo va a desaparecer, sino que sus aplicaciones energéticas ya no serán tan demandadas como antaño”, apunta Agudo.

Sería el caso del sector transporte. Por el contrario, seguirá habiendo grandes oportunidades en el campo petroquímico, para aplicaciones prácticas de uso cotidiano, como instrumentos de farmacia, materiales y productos cotidianos: cepillos, peines, vasos, camisetas y un largo etcétera.

Estos productos y muchos más son elaborados con petróleo.
Estos productos y muchos más son elaborados con petróleo.