El Perú no está aprovechando el actual periodo de bonanza económica impulsado por las exportaciones de metales y el crecimiento de la actividad económica para fortalecer sus cuentas fiscales. Por el contrario, medidas aprobadas por el Congreso y mayores desembolsos previstos, como el crédito suplementario, están reduciendo el margen para generar ahorro fiscal.
El Perú no está aprovechando el actual periodo de bonanza económica impulsado por las exportaciones de metales y el crecimiento de la actividad económica para fortalecer sus cuentas fiscales. Por el contrario, medidas aprobadas por el Congreso y mayores desembolsos previstos, como el crédito suplementario, están reduciendo el margen para generar ahorro fiscal.
En su último Reporte de Inflación, el Banco Central de Reserva (BCR) proyectó que el déficit fiscal cerrará este año en 1,8% del PBI y se reducirá a 1,5% en el 2027. Estas estimaciones ya incorporan el impacto de las medidas recientemente aprobadas y las potenciales.
“No llegamos al 1,4% (el 2027) bajo los supuestos macroeconómicos que hemos considerado en el Reporte de Inflación, justamente porque hay un mayor gasto”, señaló Adrián Armas, gerente central de Estudios Económicos del BCR.
Armas explicó que la reducción del déficit fiscal obedece principalmente al incremento de los ingresos del Estado, favorecido por los altos términos de intercambio y el mayor dinamismo de la economía.
“Lo que vemos ahora es que las proyecciones de gasto se revisan al alza justamente por las medidas que se han venido dando, pero el impacto sobre el déficit fiscal no es tan grande porque también están aumentando los ingresos. Eso no significa que debamos ser complacientes; significa que no se está ahorrando lo suficiente para un periodo de bonanza como el que estamos viviendo, y no debemos dar por sentado que durará para siempre”, sostuvo.
Cuando el Perú atravesó un boom exportador entre el 2004 y 2013, el país se preocupó en fortalecer su posición financiera con mayores ahorros. Actualmente no se está priorizando la creación de espacio fiscal para enfrentar futuros choques económicos o climáticos, como ocurrió durante la pandemia de la COVID-19 o un nuevo fenómeno de El Niño.
“No se está aprovechando el crecimiento de los ingresos para generar espacios fiscales. Más bien, el mayor gasto está siendo financiado con ese aumento de ingresos. Por eso no vemos una tendencia creciente del déficit fiscal, estamos en un periodo de bonanza para el país, pero estos periodos deben aprovecharse para generar espacios fiscales””, refirió.