Al margen de su enorme valor documental, la lectura de este trabajo resulta conmovedora por la intensa y emocionante correspondencia entre José Gabriel y Micaela Bastidas | Imagen: Debate
Al margen de su enorme valor documental, la lectura de este trabajo resulta conmovedora por la intensa y emocionante correspondencia entre José Gabriel y Micaela Bastidas | Imagen: Debate
Por José Carlos Yrigoyen

Nombrar a Charles Walker (1959) es remitirnos a un libro fundamental, “La rebelión de Túpac Amaru” (2014), volumen recargado de hallazgos y méritos. De todos ellos, hay al menos dos que me parecen primordiales: primero, la patente asequibilidad de su narración, pensada para el lector no iniciado, lo que no se riñe con su rigor documental y una solvente interpretación de los hechos; segundo, su mirada liberada de cualquier contaminación ideológica proclive a presentarnos a José Gabriel Condorcanqui como el héroe militar sin vacilaciones ni dobleces que hallábamos en la propaganda del velasquismo o en los esquemáticos textos escolares que nos endilgaron en los ochenta y noventa.