

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
Estamos en el año 50 antes de Cristo. Toda la Galia está ocupada por los romanos. ¿Toda? ¡No! Después de más de seis décadas acompañando las aventuras de Astérix, sabemos que siempre hay personas irreductibles, tanto en el cómic como en la vida. René Goscinny y Albert Uderzo fueron, sin duda, dos de ellas.
Estamos en el año 50 antes de Cristo. Toda la Galia está ocupada por los romanos. ¿Toda? ¡No! Después de más de seis décadas acompañando las aventuras de Astérix, sabemos que siempre hay personas irreductibles, tanto en el cómic como en la vida. René Goscinny y Albert Uderzo fueron, sin duda, dos de ellas.
MIRA: Federico Kauffmann Doig: “Me interesa saber cómo se gestó la civilización peruana”
La historia de esta dupla creativa comenzó con la fundación de la revista “Pilote” a finales de 1959. La visión de su fundador, René Goscinny, era clara: mezclar la aventura con un humor inteligente y satírico. Para ello, se unió al dibujante Albert Uderzo, quien ya destacaba por su trabajo en diarios como France Dimanche y France Soir, así como en la revista “Tintin”.
Sus primeros intentos fueron parodias situadas en la prehistoria, cuyo resultado no terminó de convencerlos. Desecharon la idea y pronto viraron hacia los tiempos de los antiguos pueblos celtas. La respuesta del público fue tan arrolladora que, en 1961, se publicó el primer libro: “Astérix el Galo”. Desde entonces, el éxito de la serie creció de manera vertiginosa, permitiendo que lectores de todo el mundo nos sintiéramos acogidos dentro de aquella aldea irreductible rodeada por legionarios romanos.
La poción mágica
¿Por qué el ejército del César nunca logró abatir a los galos? Todos lo saben: la aldea resguardaba el secreto de los druidas, la poción mágica que prepara Panorámix para otorgar fuerza sobrehumana. Este es el alma de las historias de Astérix y Obélix, una dinámica que Goscinny potenció con sus guiones brillantes y que Uderzo desplegó visualmente con un trazo elástico e inconfundible. De esta serie, la pareja firmó 24 álbumes magistrales. El último de ellos fue Astérix y los belgas, en el que Goscinny trabajó gran parte del texto antes de su trágica y prematura muerte, en noviembre de 1977 a los 51 años, a causa de un infarto al miocardio (irónicamente, mientras se realizaba un chequeo médico rutinario en el consultorio de su cardiólogo). Como lectores, seguimos gozando como niños de la calidad de su lenguaje: las expresiones, los planos cinematográficos, las líneas cinéticas y las onomatopeyas. Podemos analizar sus aportes y la escuela francesa en la que se forjó, pero hay algo que escapa a las palabras: el encanto indecible de la confluencia entre ambos genios.
Según informó el diario “Le Monde”, Astérix en Lusitania –el álbum 41 de la serie– consiguió vender 1,65 millones de ejemplares en sus primeros dos meses tras su lanzamiento el 23 de octubre pasado. Fue el mejor estreno de la saga en dos décadas, obra del guionista Fabcaro y el ilustrador Didier Conrad, editados por Éditions Albert René (grupo Hachette). Esta aventura lleva al héroe galo al antiguo Portugal para acudir en ayuda de los lusitanos que luchan contra los romanos. Mientras se espera el próximo álbum para la primavera del 2027, la gran pantalla recibirá a finales de año la película de animación francesa “Astérix: el reino de Nubia”, dirigida por Alexandre Heboyan.
Está claro que el concepto central de las aventuras de Astérix es la resistencia. Algo que la generación de franceses de posguerra conoce bien, pues aún estaba fresco el recuerdo del ocupante nazi. El tiempo ha pasado, pero la magia druida de aquellos guiones sigue enseñándonos la historia y, sobre todo, a identificarnos con aquellas minorías que se resisten a los poderosos. ¡Por Tutatis!
Guionista y editor, Goscinny es uno de los autores franceses de mayor éxito mundial, con más de 500 millones de libros vendidos.
Otros destacados trabajos suyos son las series “Lucky Luke”, “El pequeño Nicolás” y el “Gran Visir Iznogud”.
- Federico Kauffmann Doig: “Me interesa saber cómo se gestó la civilización peruana”
- Lugares comunes, por Alonso Cueto
- Ideas para reconstruir el Ministerio de Cultura: “Un ministerio no debe ser un botín para una guerra entre partidos políticos”
- Escritora uruguaya Fernanda Trías: “Siempre hay que mantenerse como un escritor amateur”
- Alejandra Costamagna: “Escribir como los gatos es muy sugerente”









