Malena Newton

Los primeros autos diecast (de metal), que comenzaron a producirse en el siglo XX, tuvieron entre sus principales manufactureros a fabricantes de juguetes: Meccano (con sus “Dinky Toys”), Corgi, Matchbox, y Mattel (con sus Hot Wheels).

Pero la calidad que hace que hoy puedan lucirse en exposiciones, no llegó sino después de que la marca Corgi lanzó por primera vez unos con ventanas transparentes. Meccano –el número uno– tuvo que pisar el acelerador a fondo y sofisticar los suyos. “Hoy en día algunos hasta tienen mini alfombrillas”, ríe Jaime Grados (57), presidente del Club de Autos a Escala del Perú (CAEP), y poseedor de una colección de alrededor de 250 piezas, que guarda en el sótano de su casa, una especie de búnker –reforzado por vitrinas llenas de carritos–, donde nadie se espanta si ve, en una esquina polvorienta, algún escarabajo Volkswagen del tamaño de un insecto.

En Perú, además del museo Nicolini donde se lucen autos clásicos en tamaño real, está el Museo Chinen de Plaza Norte, que alberga parte de la colección del arquitecto Carlos Chinen, el mayor coleccionista de modelos a escala del país.

“Mi afán por coleccionar camiones de bombero, partió de valorar el avance tecnológico en la lucha contra incendios”, explica Rocío Bayona (49), bombera y una de las dos mujeres del grupo. “Hace 30 años, un incendio empezaba a las 10 pm y terminaba a las 8 am. Hoy, gracias a los camiones, se extinguen en dos o tres horas”.

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