La catedral de Notre Dame. (Foto: AFP).
La catedral de Notre Dame. (Foto: AFP).

La tentación de lo imposible marca a . Al menos eso tiene lugar en la literatura de Victor Hugo. La catedral parisina es el escenario central de su novela "Nuestra señora de París" (1831). Por sus recovecos transpira y se refugia Quasimodo, el campanero sordo y jorobado. Este se enamora de Esmeralda, la gitana bondadosa y sublime que es acusada de brujería. Amor imposible y la fatalidad del destino se mezclan en esta relectura de la bella y la bestia de Victor Hugo, quien fue acaso el primer escritor profesional de la historia, a decir de Mario Vargas Llosa, su fan confeso.

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El autor de "Conversación en La Catedral" perteneció a esa generación de creadores latinoamericanos que consideraba que era un requisito insoslayable irse a vivir a París para convertirse en escritor. En la capital francesa, –que acaba de ser devorada por un incendio– sería un objeto de admiración familiar. Sobre ella, Vargas Llosa anotó: "En el caso de París, por ejemplo, yo no puedo ir a , que es uno de los sitios para mí más hermosos, sin ver (y digo literalmente ver), en las torres y techos de la catedral, la figura de Quasimodo o la de la pobre gitanilla, o la del cura depravado; es decir, toda esa capa que la novela de Victor Hugo, 'Notre Dame de París', añadió a ese hermosísimo monumento".

—A la pantalla—

Fue un paso lógico que el cine se apropiara de un personaje fascinante como Quasimodo. De lejos, su versión más popular es la que Walt Disney presentó en "El jorobado de Notre Dame" (1996), la cinta animada que convirtió el hipnótico estilo gótico de la construcción en una fábula apta para toda la familia, lo que hace que sea tolerable el mensaje de "no interesan las apariencias, lo que importa es el alma".

El lazo entre Quasimodo y el cine es de larga data. Tal vínculo incluso empezó mudo. Ahí está la versión de 1923, en blanco y negro, de "El jorobado de Notre Dame".

Ese romance con la pantalla grande siguió en los últimos tiempos. Cuando su reputación aún no había caído en el abismo actual, Woody Allen filmó "Medianoche en París" (2011). Desde el presente, su protagonista (Owen Wilson) emprende un viaje surrealista para interactuar con visionarios del arte como Salvador Dalí o Toulouse-Lautrec. asoma en algunas escenas para añadirle un mayor encanto.

–Rendidos ante un ícono–

Otra conexión cautivadora es la de la catedral y la pintura. Varios de esos trazos han perennizado momentos únicos. Tal es el caso de "La coronación de Napoleón" (realizada de 1805 a 1807), de Jacques-Louis David, quien fue el pintor oficial del estratégico y megalómano militar y gobernante francés. El impresionante óleo retrata el rito pomposo que ocurrió en . Napoleón se autoproclamó emperador en 1804.

Asimismo, la catedral cobija innumerables obras exquisitas, inquietantes o sobrecogedoras: ahí están las gárgolas, esas esculturas de criaturas fantásticas; los majestuosos vitrales; o su órgano monumental que contiene unos 8.000 tubos, entre otra joyas.

Al cierre de esta nota, aún no se había divulgado información oficial sobre lo que el fuego ha arrasado, aunque el comandante de la brigada de bomberos de París, Jean Claude-Gallet, indicó que la estructura de "está a salvo y preservada en su totalidad".