Frank Pérez-Garland durante el rodaje de su primer largometraje, "Un día sin sexo". (Foto: Hans Berninzon)
Frank Pérez-Garland durante el rodaje de su primer largometraje, "Un día sin sexo". (Foto: Hans Berninzon)
Juan Carlos Fangacio Arakaki

El último lunes, el cineasta peruano publicó en su cuenta de Instagram un breve mensaje en el que reconocía que muchas de las denuncias por acoso en su contra –que se habían revelado poco antes– eran ciertas. “Soy director de cine y profesor desde hace casi 20 años. Escribo esto porque tengo que pedir perdón. El día de hoy han aparecido muchas denuncias contra mí y debo confesar que la mayoría son ciertas”, escribió el director de películas como “Locos de amor” y “Margarita”.

El caso se viralizó rápidamente, pero llamó la atención que en ninguna parte del mensaje Pérez-Garland usara el término ‘acoso’ para describir su conducta. “Por mucho tiempo he seducido de manera intensa, y en algunos casos invasiva, a compañeras de trabajo y alumnas”, señalaba el cineasta, pese a que las acusaciones que se difundieron en las redes son bastante más graves.

Una de las denunciantes, por ejemplo, indicó que Pérez-Garland le preguntó, en su condición de docente, de qué color era su ropa interior. Otra reveló que, como parte de uno de sus ejercicios en clase, pedía a sus alumnas relatar qué las excitaba. Y una más dijo que en una ocasión le pidió revisar una tarea por Skype, pero que cuando Pérez-Garland encendió su cámara lo vio masturbándose.

Para que aclare el tono y los detalles de su comunicado, El Comercio intentó comunicarse con él por teléfono, correo electrónico y mediante mensajes en su red social, pero no obtuvo ninguna respuesta.

Frank Pérez-Garland, director peruano. (Foto: Juan Ponce)
Frank Pérez-Garland, director peruano. (Foto: Juan Ponce)

IMPLICANCIAS LEGALES

Decir que se trata de ‘seducción intensa’ es un eufemismo. Es como que al hostigamiento sexual lo llames ‘piropo’ o ‘galanteo’. Son formas de naturalizar algo que no puede ser considerado normal”, afirma Beatriz Ramírez, abogada especialista en derechos de las mujeres. Ella señala, además, que la respuesta da una idea también de lo común que es este problema y lo difícil que significa que lo admitan. “Muchos de los acusados, incluso cuando reciben sentencias, no dan cuenta del abuso de poder y lo violentas que son las conductas de hostigamiento”, agrega Ramírez.

En su mensaje, Pérez-Garland también anota: “Hace algunos meses dejé las redes y paré también los intentos de seducir a otras mujeres. Sin embargo, tengo muy claro que el daño ya está hecho y ahora lo único que puedo hacer es aceptar mis errores y pedirles disculpas a todas las mujeres que fueron víctimas de mis acciones. Pido perdón también a mi entorno cercano por estos momentos tan horribles que les estoy haciendo pasar”.

Sin embargo, lejos de tratarse de errores o intentos de seducción, las acciones que admite Pérez-Garland pueden ser objeto de una denuncia de oficio, según opina la abogada Ramírez. “Desde el 2003, existe una ley por la que toda empresa o institución educativa tiene que tomar cartas en el asunto cuando existe hostigamiento, y desde hace dos años tiene que hacerlo de oficio. Por eso, la universidad o el instituto donde trabajaba tendría que abrir un proceso interno, aunque ninguna chica se haya presentado con nombre y apellido. Y lo debe hacer porque el caso ya es público”, explica la especialista.

Según se pudo conocer, Pérez-Garland trabajó como docente en la Escuela Peruana de la Industria Cinematográfica (EPIC) y en la Universidad de Ciencias y Artes de América Latina (UCAL). En la página web de esta última, su perfil de docente figuraba activo hasta la semana pasada, pero .

En su faceta de cineasta, Pérez-Garland ha trabajado activamente desde el 2005, con productoras como La Soga y Tondero. Ninguna de ellas se había pronunciado sobre el caso hasta el cierre de esta edición.

Frank Pérez-Garland lleva dirigidos 10 largometrajes en su carrera.
Frank Pérez-Garland lleva dirigidos 10 largometrajes en su carrera.

RECHAZO UNÁNIME

El Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) emitió un pronunciamiento en el que rechaza los actos de acoso sexual por los que se acusa a Pérez-Garland, y exhortó a las víctimas a denunciarlos para recibir la orientación y el acompañamiento necesarios.

En tanto, la Asociación Voluntaria de Cineastas (AVC) difundió ayer un comunicado en la misma línea, por lo que parece ser una práctica habitual y sin embargo silenciada.

Los espacios de creación audiovisual, formación, gestión cultural, rodajes y demás deberán contar con protocolos antiacoso. El machismo y la discriminación por temas de género no deberán tener cabida nunca más en espacios de producción y educación cinematográfica. Hacemos un llamado a escuelas y universidades a fin de que implementen mecanismos para procesar denuncias [...]. Extendemos el llamado a todos los miembros de la comunidad cinematográfica a no callar más sobre casos de abuso y a reflexionar sobre la responsabilidad que tenemos”, señala el pronunciamiento.


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