A la izquierda, la alegría desbordante de Patch Adams, durante una visita al Perú en 2005. A la derecha, Robin Williams en la película de 1998 que contó la vida del médico/ payaso. (Fotos: Miguel Bellido/Archivo El Comercio/ Difusión)
A la izquierda, la alegría desbordante de Patch Adams, durante una visita al Perú en 2005. A la derecha, Robin Williams en la película de 1998 que contó la vida del médico/ payaso. (Fotos: Miguel Bellido/Archivo El Comercio/ Difusión)
Por Juan Carlos Fangacio Arakaki

A Patch Adams no le gusta la película “Patch Adams”. Eso para empezar. El filme de 1998 que lo hizo doble, triplemente popular, es para el médico-payaso una representación demasiado obvia de su vida y trabajo. Y tiene razón. En general, es un retrato bastante simplista de un personaje que es mucho más que eso. No solo se trata de hacer reír y luego hacer llorar mediante fórmulas conocidas de la manipulación. En la filosofía de Adams hay algo más profundo y complejo.