El director suizo-francés Jean-Luc Godard durante los premios "Grand Prix Design" en el Swiss Federal Design Awardsn el novienbre de 2010, en Zurich. Ese mismo año recibió un premio Oscar a la trayectoria. AFP PHOTO / FABRICE COFFRINI
El director suizo-francés Jean-Luc Godard durante los premios "Grand Prix Design" en el Swiss Federal Design Awardsn el novienbre de 2010, en Zurich. Ese mismo año recibió un premio Oscar a la trayectoria. AFP PHOTO / FABRICE COFFRINI
/ FABRICE COFFRINI
Por Enrique Planas

“Gracias a Dios existen los franceses”, decía Woody Allen en la última línea de “Hollywood Ending” (2002). En la cinta, encarna a un cineasta en desgracia cuyo último filme, caótico e ilegible, resultó imposible de estrenar en Hollywood, pero que en tierras galas se consideró la cúspide de la originalidad creativa. Si bien puede parecer extraño usar un chiste al escribir sobre Jean-Luc Godard, cuyo suicidio asistido nos conmovió la mañana de ayer, no resulta forzado: pocos como el eterno ‘enfant terrible’ de la Nueva Ola francesa supieron aprovechar el humor negro como arma para la provocación.

Conforme a los criterios de

Trust Project
Tipo de trabajo: