Se suele decir que no hay que juzgar un libro por su portada. Y es cierto. Pero en esta ocasión no hemos querido evaluar las mejores publicaciones peruanas del año por la calidad de su contenido (eso llegará en unos días), sino que hemos preferido celebrar la belleza y originalidad de una buena carátula. Ese imán que nos jala la mirada y hasta nos puede convencer de finiquitar una compra en la librería.

En el Perú, a diferencia de otros países, no existe una sólida tradición de diseño editorial que nos lleve a destacar el arte del portadismo. Podemos mencionar la célebre tapa diseñada por Emilio Goyburu para los “5 metros de poemas”, de Carlos Oquendo de Amat, que trascendía la simple carátula y adquiría valor de libro objeto. O el trabajo que hicieron José Sabogal y Julia Codesido en la revista “Amauta”.

“Si nos remontamos a las portadas de más recordación, quizá podamos mencionar las de los Populibros, aquella serie impulsada por Manuel Scorza –menciona Julio César Zavala, librero de Escena Libre–. Pero no tenemos una gran tradición gráfica en general. Creo que recién en las últimas décadas han surgido mejores propuestas, a raíz de la emergencia de nuevas editoriales”.

Coincide con ello el diseñador gráfico José Antonio Mesones, más conocido como Goster, para quien las innovaciones en el diseño editorial son una tendencia nueva y aún incipiente. “En los 70 también hubo algunas cosas interesantes. Pero los años 80 y 90 fueron terribles”, afirma.

Algunas de las mejores portadas del año.
Algunas de las mejores portadas del año.

CUESTIÓN DE ESTILO

Goster señala que el diseño de portadas de libros debe equilibrar la experimentación y la creatividad con lo que él llama “sistema gráfico”, o conjunto de distintivos que permitan reconocer a una editorial por su aspecto. “Tener un sistema bien definido, como el de Alfaguara o Anagrama, es muy importante porque permite que el lector identifique de dónde viene el libro, y eso siempre le va a servir a la editorial. Si eres consistente en el tiempo, la gente se va a dar cuenta cuál es la marca de inmediato. Incluso sin leer absolutamente nada”, explica.

Zavala afirma que la tradición de diseño peruano ha sido, en general, bastante sobria. Y que es en los sellos independientes donde hay mayor lugar para la experimentación. ¿Es el diseño anglosajón más arriesgado que el hispanoamericano?, le consultamos. “Probablemente –responde Zavala–. Aunque eso se debe, sobre todo, a que la anglosajona es una industria mucho más grande, en la que hay profesionales del diseño dedicados exclusivamente a hacer portadas. Por eso se ven tantas propuestas”.

Algunas de las mejores portadas del año.
Algunas de las mejores portadas del año.

LO MEJOR DEL 2019

Para esta nota, decidimos hacer una selección de los diseños que más nos llamaron la atención entre lo publicado este año (y que puede ver en la galería). Tanto Goster como Zavala, nuestros dos consultados, coincidieron en destacar el trabajo gráfico de la joven editorial Pesopluma, con títulos como “Mal de época” de la argentina María Sonia Cristoff o “Los mantras modernos”, de su compatriota Martín Felipe Castagnet. “Pesopluma tiene un sistema gráfico interesante, con un mismo ‘layout’, un mismo lugar para la tipografía, etc. Pero la ejecución nunca es la misma. Usan diferentes colores e incluyen ilustraciones o collages de una manera extraña, que te provocan saber qué ocurre allí”, opina Goster.

La selección incluye hasta tres títulos de Peisa (“Amores líquidos”, “Canícula”, “La tempestad que te desnuda”), que destacan por no tener un sistema definido, sino por ofrecer diseños muy diferentes entre sí. Otros, en cambio, apuestan por la sobriedad y la elegancia, como “Carta a un teniente Shogún” (Debate/Penguin Random House) o “Cuarteto de Lima” (Tusquets/Planeta).

En resumen, es la diversidad lo que manda. Y aunque el criterio para esta selección ha sido netamente estético, consideramos que su contenido ha estado a la altura. Así que pase, vea y lea.