Por Enrique Planas

Hay días que los libreros apuntan en sus memorias. El lunes pasado, por ejemplo, mientras la sala del 30 Juzgado Penal Liquidador de la Corte Superior de Lima condenaba a dos años de prisión suspendida al periodista Christopher Acosta y al editor Jerónimo Pimentel; el responsable de Book Vivant, Guillermo Rivas, veía cómo los ejemplares que quedaban de “Plata como cancha”, investigación de Acosta sobre César Acuña, desaparecían del anaquel hasta agotarse. Ha tenido que disculparse con los lectores que virtualmente le pedían ese título en especial, y al conversarlo con sus colegas advirtió que era un fenómeno común. “El lector de diarios y noticias políticas es muy sensible a estos sucesos. Es un tipo de lector que sale corriendo a buscar el libro”, explica.

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