"Un buen taxista es difícil de encontrar".
"Un buen taxista es difícil de encontrar".
/ Colmillo Blanco
Por José Carlos Yrigoyen

La narrativa urbana de acentos marginales y juveniles debe ser una de las vertientes más fecundas de nuestra literatura actual. Cada cierto tiempo nos llegan reuniones de cuentos y novelas imbuidas en esos derroteros con resultados dispares. De cuando en cuando nos topamos con alguna voz que sortea las convenciones del género para proponer una perspectiva singular y reconocible (es el caso de “Barrio Laberinto” de Leonardo Ledesma Watson, los libros de J.J. Maldonado o los cuentos de “Nadie nos extrañará” firmados por Luis Palomino) pero la gran mayoría no supera los lugares comunes que desde los noventa nos asedian; por ello la sensación de un deja vu es casi inexorable al emprender su lectura.