Si con “Ojos de pez abisal” (2011), el narrador huancavelicano Ulises Gutiérrez Llantoy nos ofrendó una de las novelas más convincentes acerca del conflicto armado interno y sobre la posibilidad del perdón más allá de las huellas indelebles del sufrimiento y la devastación, con “Cementerio de barcos” (2019) dio un salto enorme. Mediante una dicción pulida, despojada y furiosamente imaginativa, consiguió una brillante ficción ambientada en uno de los periodos más tristes y convulsos de la historia nacional: los años finales del primer gobierno de Alan García y los días iniciales del fujimorismo, protagonizados por un ‘shock’ económico pavoroso para quienes menos tenían. En dicha novela, además, nos presentó un personaje inolvidable, el inteligentísimo y talentoso ‘Gato’ Ccasani, un aspirante a poeta devorado por el tiempo y la convaleciente memoria de quienes lo conocieron.
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Tras siete años de silencio y trabajo, Gutiérrez nos entrega otra novela de primer orden, muy distinta a la precedente, pero construida con la misma inventiva generosa, sensibilidad para construir un protagonista complejo y fascinante, y conocimiento del horizonte histórico donde lo enmarca. “Nuestra luz en la noche” es un libro envolvente, hermoso y definitivamente extraño dentro de nuestro panorama. Situada en una pequeña comunidad huancavelicana a mediados de los ochenta, la narración toma la forma del diario de un muchacho llamado Luís (así, con tilde), hijo de campesinos, lector impenitente con una precoz vocación por ser escritor.
A través de las entradas de su diario vamos conociendo su día a día, sus querencias, sus temores y su rutina en una realidad arcádica, arguediana, donde los demonios de su tiempo –el terrorismo y la hiperinflación– apenas si asoman como un telón de fondo a lo largo de casi todo el relato. Los problemas de Luís son muy distintos: su fijación por la pequeña Emilia (estamos ante uno de los retratos de amor adolescente más logrados de nuestra narrativa contemporánea) y la inminente aparición del cometa Halley, fenómeno que él espera con ilusión, pese a las leyendas que lo tildan de “estrella de la muerte”, propagadora de pestes y desgracias.
Ambas obsesiones se intercalan en este diario, redondeando así una bella metáfora de la maravilla que se aguarda, que le da sentido a lo que somos y a lo que aspiramos a ser. En ese aspecto, la novela de Gutiérrez es intachable. Sin optar por lo lírico, hace poesía; sin decidirse por lo etéreo –más bien su libro es pleno de descripciones aterrizadas, detalles meticulosos, sensaciones concretas y definidas–, hay en ella una afortunada plasmación de lo inasible que perdura a lo largo de la trama. Si algo hermana a “Cementerio de barcos” con esta novela, es cómo Gutiérrez se interesa por los seres con insobornables vocaciones literarias nacidas entre la carencia y los tiempos complejos, por cómo estas se nutren de las vivencias definitorias para crecer distintas, florecientes e intransferibles.
“Nuestra luz en la noche” navega entre la emoción y la ciencia, entre la razón y el deslumbramiento, y llega a buen puerto: mérito de un narrador de voz curtida y diáfana que ha escrito un libro de almas nobles para almas nobles.
“Nuestra luz en la noche”
Autor: Ulises Gutiérrez Llantoy
Editorial: Alfaguara
Año: 2026
Páginas: 317
Relación con el autor: conocidos