Alejandro Salazar, conocido como A.Chal, colaboró con la cantante Lalli Espósito en el tema “100 grados”. (Foto: Alessandro Currarino)
Alejandro Salazar, conocido como A.Chal, colaboró con la cantante Lalli Espósito en el tema “100 grados”. (Foto: Alessandro Currarino)
Rodrigo Moreno Herrera

Empezar desde cero, lejos de la tierra natal, supone sortear una serie de dificultades como la discriminación o la indiferencia. Pese a los problemas que enfrentó en Estados Unidos, el país que los acogió a su familia y a él, Alejandro Salazar, más conocido como A.Chal, ha logrado posicionarse como uno de los músicos latinos que asoman con mayor fuerza en la escena del hip hop.


Siempre tuvo muy claro que quería dedicarse a la música. Es el mayor de tres hijos y eligió su nombre artístico en honor a su hermano menor, Ichal, quien falleció de pequeño. Empezó a rapear con sus amigos del barrio a los 13 años y a los 18 consiguió un trabajo como asistente en una productora de Nueva York. A diario caminaba cerca de ochenta cuadras para llegar a casa porque el dinero no le alcanzaba. Pero, lejos de desanimarse, persistió en su sueño y el año pasado firmó un contrato de exclusividad con el sello discográfico Epic Records, que tiene en su catálogo a artistas como Camila Cabello y la banda AC/DC.

Aunque a los seis años dejara de vivir en el Perú, Alejandro cuenta que sus padres siempre se encargaron de mantener vivo el cariño y el orgullo por su país de origen. "Me ponían huaynos, marineras y chicha. Mi papá siempre me habló de la cultura andina. Me mostraba fotos de Machu Picchu, de Huamachuco. Me inscribió en concursos de danzas tradicionales peruanas. Siempre fue así", explica.

Actualmente, su carrera sigue en ascenso. Ha compuesto para Jennifer Lópéz y ha colaborado con Rosalía y Lali Espósito. "Fue muy natural trabajar con ellas. Tienen la misma perspectiva y gustos que yo. De Jennifer aprendí la importancia de la organización porque ella maneja un extenso equipo que se encarga de cada aspecto de su carrera", revela el músico.

Este año, en el festival Lollapalooza de Chile, tuvo su primera presentación en Sudamérica. "Fue algo muy bonito e intenso, mi familia fue a verme", cuenta. Tras el evento reafirmó sus ganas por comenzar a trabajar en su producción musical en esta región, especialmente con artistas peruanos. "Me gustaría trabajar con gente que no tiene acceso a lo que yo sí", manifiesta. Pero también tiene el deseo de tomarse un tiempo para recorrer el Perú y conocer los lugares de los que le hablaron sus padres de pequeño. Por el momento, tiene previsto lanzar un par de temas en español este año y comenzar la producción de su nuevo álbum en inglés.

—Difícil camino—
En un principio, sus padres no lo apoyaron en su decisión de convertirse en músico. "Lo veían como algo ridículo. Querían que sea abogado o doctor, pero nunca lo consideré. La música era lo único para mí. Estaba muy seguro en ese aspecto", recalca A.Chal.

Por su parte, su padre César no imaginaba el éxito que tendría su hijo años más tarde. "Yo le decía que consiga un trabajo, que vaya a la escuela, pero él fue perseverante. Lo admiro no solo como padre, sino porque ha demostrado que con trabajo duro uno puede luchar por sus sueños", confiesa César Salazar, quien no se separa de él durante sus viajes a Perú.

Su padre detalla también que, si bien hay condiciones para triunfar, en un medio tan competitivo como el musical, el éxito es algo incierto. "Él ha cambiado muchas cosas en mi vida. Uno viaja a otro país para intentar mejorar económicamente pero cuando llegamos nos dimos cuenta de que era una realidad muy dura. En Estados Unidos muchos chicos quieren ser cantantes o deportistas y muy pocos lo logran", concluye.