Los Zetas, el cártel mexicano que sobrevive a sus líderes
Los Zetas, el cártel mexicano que sobrevive a sus líderes

Tras la captura de Omar Treviño Morales, jefe del cártel de narcotráfico de , muchos se preguntan si llegó el fin para una de las bandas criminales más violentas en la historia de MéxicoY la respuesta es: no.

La detención del Z42, como se conoce a Treviño Morales, es un golpe importante para el grupo, pero su estructura operativa sigue en funcionamiento, coinciden especialistas.

En los últimos años han sido capturados o abatidos los principales cabecillas y fundadores del cártel, algunos de origen militar.

De hecho, algunos creen que inició ya la sucesión de Z42, un proceso que causará violencia como ha ocurrido en otras ocasiones.

Pero el cártel se mantiene con vida porque no se ha tocado la red de protección política y empresarial que lo sostiene, le dice a BBC Mundo el escritor y periodista Ricardo Ravelo, autor de "Zetas, la franquicia criminal".

"No hay que ver esta captura como el exterminio de la organización", explica.

"No se ve ningún escenario ominoso ni mucho menos de riesgo, simplemente son piezas que más tarde que temprano son relevadas para darle viabilidad al negocio, porque éste continúa".

BRAZO POLÍTICO

Lo mismo sucede con el entramado de autoridades y policías locales que apoyan a la organización: “No se ven acciones enfocadas a su desmantelamiento”, añade el especialista.

Se trata de una estructura que opera en los estados que controlan o donde Los Zetas tienen presencia: Tamaulipas, Coahuila y Nuevo León, en el noreste; Veracruz, y Tabasco en el sureste así como Guanajuato, San Luis Potosí y Querétaro en la región central del país.

En decenas de poblaciones de estos lugares el cártel tiene el apoyo de gobiernos locales, ya sea por amenazas o complicidad.

El caso más evidente es Tamaulipas donde incluso controlan algunas prisiones estatales, le dice a BBC Mundo José Antonio Ortega Sánchez, presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y Justicia Penal.

"Tienen el verdadero control de Tamaulipas, en las carreteras donde instalan retenes de criminales y en las cárceles, dependiendo del municipio donde esté la prisión".

Por eso la captura del jefe de Los Zetas no va al fondo del problema, sobre todo si las acciones oficiales se concentran en la captura de los líderes, añade Ravelo.

NEGOCIOS

Un elemento fundamental para la supervivencia del cártel es que la fuente de sus recursos sigue en operación.

Según autoridades mexicanas y estadunidenses, así como consultoras internacionales de seguridad como Stratford o el sitio de internet Insight Crime, desde hace varios años el cartel diversificó sus operaciones.

Ravelo y especialistas como Edgardo Buscaglia, investigador de la Universidad de Columbia, dicen que el grupo participa en 24 distintas modalidades del crimen.

Además del tráfico de drogas, Los Zetas controlan bandas que secuestran y extorsionan a migrantes centroamericanos, tanto en el sureste como en las poblaciones fronterizas de Tamaulipas.

También cobran cuotas a negocios de esclavitud sexual y bandas de piratería, controlan minas de carbón en Coahuila y extorsionan a dueños de casinos como ocurrió en Monterrey, Nuevo León.

Pero uno de sus negocios más importantes es el robo de hidrocarburos, los cuales incluso vendieron a empresas estadunidenses según reveló el gobierno de ese país.

Es la parte que se necesita combatir para realmente afectar al cártel, insiste Ravelo.

"No se golpea la estructura financiera, no vemos acciones para el desmantelamiento patrimonial del grupo de Los Zetas ni para la identificación de sus testaferros".

"Tampoco el rastreo de sus inversiones que en los últimos años han realizado en distintos rubros, no solamente en México sino fuera del país".

ESTRUCTURA MILITAR

Otra fuente de oxígeno es la forma como se construyó y opera el cártel.
A finales de la década de los años 90 el entonces líder del Cartel del Golfo, Osiel Cárdenas Guillén, reclutó a 34 soldados de élite como guardias personales.

El grupo creció dentro del cartel a partir del 2003, cuando Cárdenas fue detenido, y se separó definitivamente en el 2012 tras su extradición.

Los Zetas impusieron a su organización una estructura parecida a la militar, con células independientes de sicarios –llamadas “estacas”- responsables de vigilar zonas pequeñas.

Hay líderes que controlan un determinado número de estacas, y a su vez existen otros responsables de una zona más amplia.

Cada uno cuenta con relativa autonomía, y cuentan con financieros y contadores que rinden cuentas al consejo superior.

Así, la captura de los principales líderes no afecta directamente a la estructura, que mantiene su relativa autonomía mientras no exista una disputa mayor por los territorios.

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