Escucha la noticia

00:0000:00
Olas de alegría: Programa VAP lleva a niños de la sierra y la selva a conocer por primera vez el mar

Para quienes viven en la costa, disfrutar de las olas en verano es una experiencia a la que pueden acceder en cualquier momento. Pero para miles de niños de la sierra y selva del Perú, este encuentro con la arena y el solo es posible gracias a iniciativas como el Programa Vamos a la Playa (VAP), que brinda la oportunidad a pequeños de bajos recursos de salir de sus comunidades para convertir este sueño en realidad.

Hace 30 años, el padre Dietrich Dullberg, de la parroquia San Felipe Apóstol, puso en marcha esta iniciativa social, cuyo objetivo es que niños de 9 a 11 años de zonas poco favorecidas lleguen a Lima, pasen dos semanas en la Casita VAP, ubicada en el distrito de , y experimenten por primera vez la emoción de jugar y zambullirse en las olas del mar.

Pero el programa va más allá. Durante dos semanas ofrece una experiencia similar a un campamento de verano, en el que participan de divertidas actividades recreativas y talleres de manualidades. Además, a través de dinámicas, cantos y juegos, los niños fortalecen valores como la amistad, el compañerismo, la creatividad, la fortaleza, el respeto y el amor por la naturaleza.

En su estadía en Lima, también realizan visitas a espacios educativos y culturales, como el Parque de las Leyendas, donde no solo conocen animales de distintas partes del mundo, sino que además amplían su comprensión sobre la diversidad del país y enriquecen su visión.

El Programa VAP tiene como objetivo brindar un espacio de sano esparcimiento a los niños de comunidades desfavorecidas de la sierra y la selva.


Apoyo clave

Es así que, cada año, entre enero y marzo, cinco grupos de aproximadamente 50 niños, cada uno, disfrutan de sus primeras vacaciones junto al mar. Hasta la fecha, el programa ha llegado a más de 10. 000 menores.

Cada sonrisa de los pequeños es posible gracias al apoyo y compromiso de voluntarios que los acompañan durante su visita, convirtiéndose en referentes positivos y agentes de cambio. Antes de integrarse al programa, participan de un curso de preparación que los capacita para guiar, apoyar y cuidar a los niños en todas las actividades, asegurando que la experiencia sea segura y enriquecedora.

Sumarse al Programa VAP es una oportunidad de transformar vidas, generar recuerdos imborrables y sembrar valores que los acompañarán siempre. Cada voluntario tiene el poder de dejar una huella positiva en la infancia de estos pequeños.

¿Quiere ayudar a que cada vez más niños puedan cumplir este sueño? Ingresa e inscríbete como voluntario para que este mar de sonrisas siga creciendo.

Reportaje publicitario