"Las adolescentes refieren que mientras sus amigos varones pueden dedicar su tiempo libre a estar con sus celulares o computadoras, ellas deben colaborar con las labores domésticas y de cuidado. Consecuentemente, ellas consideran tener menos habilidades digitales". (Ilustración: Giovanni Tazza).
"Las adolescentes refieren que mientras sus amigos varones pueden dedicar su tiempo libre a estar con sus celulares o computadoras, ellas deben colaborar con las labores domésticas y de cuidado. Consecuentemente, ellas consideran tener menos habilidades digitales". (Ilustración: Giovanni Tazza).
Ana De Mendoza

En el 2016, la ONU declaró el 11 de febrero como el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Esta fecha constituye un reconocimiento al aporte de las mujeres al desarrollo científico y tecnológico, pero, sobre todo, un llamado a lograr la de oportunidades en un mundo digitalizado. No obstante, sutilmente se sigue encasillando a las mujeres en oficios y profesiones de cuidado y alentando la presencia de los hombres en las carreras de ciencia, tecnología, ingeniería y medicina (STEM, por sus siglas en inglés).

Aunque son nativas digitales, las niñas y de hoy encuentran más barreras que los varones de su generación para desarrollarse y alcanzar sus metas en el mundo STEM. Estos obstáculos afectan especialmente su desarrollo educativo y se hacen más evidentes cuanta más pobreza sufren. El “Estudio exploratorio sobre brechas digitales de género en población adolescente en Perú”, realizado por Unicef e HiperDerecho, descubrió que durante la pandemia el 15% de adolescentes mujeres compartió dispositivos tecnológicos con otros familiares, y el 26% de ese grupo lo pidió prestado para ingresar a sus clases virtuales. Este último porcentaje supera en 10 puntos porcentuales al de los adolescentes varones.

En el Perú las mujeres representan el 51% de la población total. La gran mayoría de ellas encuentra en la dinámica familiar el primer obstáculo para desarrollarse en el mundo STEM. El 25% de las adolescentes perciben que son las mujeres de su propio hogar quienes les limitan el uso del Internet, a diferencia de un 18% de hombres que afirman esto. Las adolescentes refieren que mientras sus amigos varones pueden dedicar su tiempo libre a estar con sus celulares o computadoras, ellas deben colaborar con las labores domésticas y de cuidado. Consecuentemente, ellas consideran tener menos habilidades digitales.

Preocupa que, a pesar de que la gran mayoría de las adolescentes que intervinieron en el estudio concuerdan en que la participación de la mujer en profesiones vinculadas a la ciencia y tecnología debería ser mayor, el 54% no considere estudiar una carrera STEM.

Pese a ello, las adolescentes reconocen que son las mujeres de su entorno las que más alientan su exploración en Internet. El próximo retorno a la educación presencial debe significar una oportunidad para potenciar el desempeño digital de las chicas.

Bienvenidas las iniciativas públicas y privadas para acercar la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas a las chicas, pero no descuidemos ‘el cambio de chip’ en las pautas de crianza. Solo así estaremos realmente a un clic del mundo de oportunidades y de la igualdad al que las niñas tienen derecho.

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