Chile/ OpiniónBasada en la interpretación y juicio de hechos y datos hechos por el autor.
Acordes horrísonos
“Lo que sí podemos concluir es que el violín en el que se ha convertido la política peruana requiere de un ejecutor”.

Analista político y socio de la consultora Público
Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

Existe una percepción generalizada: la economía y la política van por cuerdas separadas. Sin embargo, hay que precisar que la política actual tiene, a su vez, sus propias cuerdas. En efecto, es posible identificar al menos cuatro, como un violín.
Existe una percepción generalizada: la economía y la política van por cuerdas separadas. Sin embargo, hay que precisar que la política actual tiene, a su vez, sus propias cuerdas. En efecto, es posible identificar al menos cuatro, como un violín.
En primer término, está la coyuntural, ocupada de lo emergente, como la sobrevivencia del gobierno de José Balcázar, que ayer completó su segunda semana. Su hito próximo más relevante será el voto de investidura, programado para el miércoles 18. Los escenarios ya fueron precisados por Martin Hidalgo (El Comercio, 4/3/2026).
La segunda cuerda es estructural y debería proponer temas de trascendencia. Aquí, por ejemplo, se desnuda la vulnerabilidad de la política y la economía peruanas frente a golpes externos. A ello se refería ayer Paola Villar al mencionar la situación en el frente energético (El Comercio, 4/3/2026). Seguramente, líderes de diversas tendencias harán eco del tema durante los próximos días.
En tercer lugar, tenemos la cuerda territorial, aquella que revela, por ejemplo, la distancia de Lima con las discusiones planteadas en diversas regiones. En días recientes, el impacto del clima ha tensado esta cuerda, tal como lo hiciera en el pasado el peso de los grandes proyectos de inversión.
Finalmente, destaca la cuerda electoral, que debería concentrar a las otras tres. En nuestro caso, esto no ocurre. Por el contrario, el debate electoral naufraga en acusaciones de distinto tipo, muchas veces de tinte personal, con poco fondo. Ciertamente, el JNE intentará conducir el debate oficial a discusiones más relevantes, pero, por el momento, es poco probable que las jornadas anunciadas se desvíen de la medianía actual.
No obstante, esta cuarta cuerda es fundamental, porque de ella debe esperarse algún desenlace en menos de seis semanas. Sin embargo, dado que carecemos de discusiones más profundas, muy probablemente, en los movimientos de última hora, tengan un peso importante los factores subjetivos: emociones, filiaciones, apuestas. Conviene preguntarse, entonces, ¿quién canalizará la esperanza o encarnará la cercanía?
Este factor es particularmente relevante en la elección presidencial, considerada la más importante por dos tercios de la población (63%, según Datum para América, 13-17/2/2026). Por tanto, el castigo que reciban aquellas candidaturas percibidas como responsables de la actual situación política también podría ser importante, aunque las culpas puedan estar más repartidas.
Más difícil será anticipar la elección del que se ha convertido en el poder más gravitante en tiempos recientes: el Congreso. Muy probablemente, el arrastre tendrá algún peso. No obstante, la marca y el manejo de redes (personales y sociales) pesarán tanto o más que aquello.
Lo que sí podemos concluir es que el violín en que se ha convertido la política peruana requiere de un ejecutor. Las últimas audiciones para encontrarlo han resultado en rotundos fracasos, pues las recientes gestiones solo han extraído acordes horrísonos del instrumento presidencial.











