Contra el reloj despertador

“Ahora odio cualquier aparato travestido en despertador, a los que ni siquiera podemos dar cuerda o ajustar el sonido de sus campanas”.

Enrique Planas
Por

Redactor de Luces y TV+

enrique.planas@comercio.com.pe

Resumen

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

Reloj despertador
Reloj despertador

Odio el reloj despertador por la misma razón por la que odiamos un colchón incómodo: no hay nada más precioso que nuestro sueño. Lo odio porque es predecible, repetitivo, inflexible, intolerante. Odio Nuevo Hampshire, la ciudad de Estados Unidos donde se inventó, y odio al relojero Levi Hutchins, que en 1787 impuso el ruido del timbre por sobre los rayos del sol y del gallo madrugador. Más interesado en el despertar matutino que en los negocios, Hutchins nunca patentó su invento y sería el francés Antoine Redier, medio siglo después, el primero en patentar un reloj despertador ajustable. A él también lo odio.

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