Recuentos de muerte

“Solo una estrategia ineficaz y represiva, que incluyera el uso de armas de fuego pudo producir tanta desgracia”.

Patricia del Río
Por

Periodista

Ilustración: Giovanni Tazza
Ilustración: Giovanni Tazza

Es 7 de diciembre por la mañana, Pedro Castillo dio un golpe de Estado. Esa tarde, la vicepresidenta Dina Boluarte juró como primera mandataria. Anunció que se quedaba hasta el 2026. El jueves 8, Pedro Castillo entró al fundo Barbadillo a hacerle compañía a Alberto Fujimori. El sábado 10 empezaron las protestas que pedían la restitución del golpista. El domingo 11, dos personas murieron en Andahuaylas, tierra de la presidenta. El 13, la Defensoría del Pueblo registraba cinco muertos. El 14, ya eran ocho; Boluarte declaró el estado de emergencia en todo el país. El 15 de diciembre, 10 ciudadanos murieron en Ayacucho, mientras se enfrentaban a las Fuerzas Armadas. El 20 de diciembre, la señora Boluarte cumplía 13 días en el poder y su gobierno contabilizaba 26 muertos de civiles en protestas. El 6 de enero, en Juliaca, les tocó el turno a 17 peruanos más. Y siguieron.

Conforme a los criterios de

Trust Project
Tipo de trabajo: