Tiempo de forrar, por Carlos Galdós

Alistar los útiles genera importantes lecciones

    Carlos Galdós
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    Tiempo de forrar, por Carlos Galdós
    Tiempo de forrar, por Carlos Galdós

    Una amiga lanza un pedido de auxilio: “Oh, Facebook que todo lo sabes, ¿puedes decirme quién se encarga de forrar cuadernos de colegio? Que sea bueno, bonito y barato”. Pienso que si esta mujer tuvo la valentía de poner ese mensaje, no creo que se ofenda si comento: “Los cuadernos se forran en la casa con la mamá un fin de semana antes de comenzar clases, y mejor que eso no hay”.

    El huracán de opiniones no se hace esperar. La mayoría me tilda de machista, anacrónico y hasta aparecen algunos insultos. No me ofende, pues es el mundo de las opiniones que se lanzan sin dar la cara y todos sabemos cómo funciona. Sabemos también que darle un like a un comentario, insulto u opinión es avalarlo, y lamentablemente mi ‘amiga’ solo le da like a una persona que responde: “Seguro que tu mamá nunca en tu vida te forró ni medio cuaderno y por eso no sabes lo que se siente”.

    Frente a tremendo petardo respaldado por mi amiga de la infancia solo me queda eliminarla del grupo ‘amigos’ y retirarme de la discusión. Ya cuando se meten con la mamita de uno lo mejor es no seguir. Algo me han enseñado los años y ya estoy un poco grande para pelearme con desconocidos. Los enemigos los elijo yo, pero así de gratis, sin ni siquiera conocerlos en vivo y en directo, me los pierdo de todas maneras.

    Días después recibo la llamada telefónica de mi amiga. Ofendidísima, me increpa que por qué la había bloqueado en Facebook. Me dice que es el final de nuestra amistad y tira el teléfono. No entiendo para qué llama a hacerme preguntas, si corta cuando voy a responder. Luego no contesta mi mensaje en su casilla de voz, ni en su mail y por último ni en persona. Por eso, con todo cariño, aquí va lo que no me ha permitido decirle.

    Querida ‘Pao’: Sobre forraderas de cuadernos tengo más experiencia de la que piensas. Los 11 años de colegio hice la chamba no con Vinifan ni con papel celofán, menos con la revista Bravo (como estaba de moda a mediados de los 90). Me acuerdo de que tú llevabas un Trapper Keeper y te compraban paquetes de hojas individuales y separadores de colores gelatinosos que siempre perdías en el salón (ahora entiendo por qué no les dabas ni medio valor). Yo, sin sentirme un héroe, hoy puedo ver con nitidez que esas largas sesiones con mi vieja seleccionando las páginas de los avisos clasificados –porque el Vinifan era un lujo– no tenían como único objetivo la buena presentación de mis útiles. Había más, que desde tu óptica le estás negando a tus hijos: la oportunidad de compartir un momento juntos y de valorar sus herramientas de estudio; y la frustración de hacer algo que no es tan divertido, pero que hay que hacer porque no todo en la vida es como uno quiere. Eso solo lo aprendes de la mano de tus padres en cosas tan elementales como ‘cortar-pegar-forrar’.

    Entiendo a las madres que trabajan y no tienen tiempo ni familia a quien encargarle tan sagrada misión y bien por ellas que piden ayuda y están dispuestas a pagar. Pero en tu caso –que estás todo el día en el club, luego en el centro comercial y que, cuando te queda tiempo, piensas en el white party de tu playa– solo me queda decirte con todo cariño lo que te escribí en Facebook: “Los cuadernos se forran en casa con la mamá, y mejor que eso no hay”.

    Espero que mi opinión no te ofenda. Y si ya eres muy ‘taba’ para llevar a cabo tan titánica labor, acabo de ver en la feria escolar de Jesús María papel contact de todos los colores, ya cortado en diferentes medidas, listo para pegar, resistente al agua, al calor y al año escolar.

    Hay actividades en la vida que tienen un objetivo oculto que descubres con el tiempo, tal como enseñaba el maestro Miyagi en Karate Kid. Mientras su aprendiz solo veía humillantes labores domésticas en ‘encerar-pulir’, detrás estaba el verdadero mensaje que le hizo ganar la pelea más importante de su vida. Así es que ya sabes, Paolita: ‘pegar-forrar, forrar-pegar’. Algo importante seguro encontrarás.

    Esta columna de Carlos Galdós fue publicada en la revista Somos. Ingresa a la página de Facebook de la publicación 

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