Mientras más lo niega, más se enreda. El presidente José Jerí no logra sacudirse de lo que se ha convertido en una tortura china para él y para su gobierno. Conforme pasan los días y se conocen más detalles de su relación con empresarios chinos, las voces de censura y vacancia resuenan en el Congreso, aunque no en la calle.
El chifa con el ahora conocido empresario chino ‘Tío Johnny’ y la posterior visita a su minimarket del Barrio Chino no es lo más grave de las relaciones de Jerí con su ahora examigo.
Un oficio del 27 de enero, emitido por la Dirección General de Electricidad del Ministerio de Energía y Minas (Minem), le negó al empresario chino Zhihua Yang “la solicitud de prórroga de plazo de ejecución del proyecto, la renovación de [la] carta fianza y una reunión”.
Según el oficio del Minem, Zhihua Yang hizo este pedido el 24 de diciembre en referencia a la empresa Hidroeléctrica América S.A.C.
La respuesta del Minem, el 27 de enero, fue clara: tal pedido “no resulta viable”. Y esta lacónica respuesta nos deja varias conclusiones que pondrían en aprietos al jefe del Estado.
Primero: llamativa la fecha del pedido de ampliación del plazo: 24 de diciembre. Parece que Zhihua Yang quería su regalo de Navidad. Pero más preocupante aún es que la reunión del encapuchado en el chifa se dio el 26 de diciembre. ¿Alguien podría imaginar que no hablaron de ese pedido enviado horas antes de la Nochebuena?
Segundo: durante su presentación ante la Comisión de Fiscalización del Congreso, Jerí negó que, durante su gobierno, su ahora examigo Zhihua Yang haya tenido tratos con el Estado Peruano, lo que es falso. Basta ver el oficio remitido al Minem el 24 de diciembre.
Y por último: la renovación de la carta fianza era crucial para los intereses del empresario chino, pues estaban en juego US$200.000, que ya perdió al no haberse dado la renovación.
No hay que olvidar que, apenas se conoció el escándalo del llamado ‘Chifagate’ y del Market Capón, el presidente del Consejo de Ministros, Ernesto Álvarez, reconoció que sí hubo un pedido del empresario a Jerí, pero que este se había negado, surgiendo así la teoría de Álvarez de que el mandatario había caído en una trampa.
Como resulta evidente, Jerí está buscando curarse en salud de todos los nexos de su gobierno y él mismo con empresarios chinos, pero lo único que está logrando es evidenciarlos y poner sobre la mesa del chifa un presunto conflicto de intereses al reunirse con el empresario que acababa de pedir la renovación de una carta fianza de US$200.000.
Entretanto, el clima electoral y el receso parlamentario parecen que van blindando –por ahora—a José Jerí, quien tendrá que responder hoy a las preguntas del fiscal de la Nación, Tomás Gálvez, en lo que parece que será una diligencia de trámite, pues el futuro de Jerí está en manos del Congreso, y eso también puede ser una tortura china.
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