Hoy que conmemoramos el Día Mundial de la Infancia es inevitable preguntarnos si estamos haciendo lo suficiente para garantizar todos sus derechos a cada niña, niño y adolescente. El Estado Mundial de la Infancia (EMI), publicación anual de Unicef, confirma que tenemos una deuda enorme con la niñez global: 417 millones de niñas, niños y adolescentes –más de uno de cada cinco– sufren graves carencias en al menos dos áreas vitales para su salud, desarrollo y bienestar en países de ingresos medios y bajos.
En el Perú, según el INEI, de los casi 10 millones de niñas y niños, 3,6 millones viven en situación de pobreza y 800.000 en pobreza extrema. Los daños que causa la pobreza son irreversibles y suelen heredarse de una generación a otra. Esto exige respuestas inmediatas, sostenidas y diferenciadas, ligadas a la acción estatal y a la protección social.
El Perú tiene experiencia en ello y el EMI lo resalta al incluir al programa Juntos como un ejemplo de estrategia estatal. En los últimos 20 años, ha llegado a casi 800.000 hogares peruanos en situación de pobreza y pobreza extrema, y ha contribuido a asegurar que niñas, niños, adolescentes y gestantes accedan a servicios esenciales de salud y educación como lo hace Hansel, el niño del Vraem que es portada de ese informe global.
A partir de evidencias exitosas como la mencionada, desde Unicef planteamos “Cinco prioridades para un Perú mejor para la infancia”, una hoja de ruta dirigida a quienes aspiran a gobernar el país y que plantea acciones concretas para enfrentar los problemas de la infancia en salud, educación y empleabilidad, violencia, pobreza y gestión del riesgo.
El Perú, un ejemplo global en la reducción de la mortalidad infantil y reducción de la desnutrición crónica, no puede resignarse a ser un país de bebes con anemia, de niñas y niños que no comprenden lo que leen, de adolescentes que culminan la escuela sin poder resolver operaciones básicas, o de chicos y chicas que están en peligro fuera y dentro de sus casas por la violencia y la criminalidad.
Iniciativas de adolescentes como ¡Vota por Mí!, que apoyamos junto con El Comercio, encarnan esas expectativas que candidatas y candidatos a las elecciones del 2026 deberían hacer suyas. Invertir a tiempo en la infancia repercute directamente en los temas que más preocupan al país: el crecimiento económico, la seguridad y la paz social.
Al país, a la niñez y adolescencia, y a las agrupaciones políticas les decimos: “Cuenten con Unicef para acompañarlos en la desafiante tarea de hacer del próximo período gubernamental el quinquenio de la niñez”. Nuestro compromiso fue, es y será siempre contribuir a que el Perú sea un mejor país para la infancia.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.