Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
Ilustración: Composición GEC
Si Sánchez pierde –decimos, es un decir–, si pierde, ¿qué pasará con él? ¿Se convertirá en el líder de una bancada parlamentaria cuya palabra ponga permanentemente en jaque al nuevo gobierno? ¿Será el candidato natural de la izquierda que calienta cuerpo hasta las próximas elecciones presidenciales? ¿Lo veremos viajando a conferencias y congresos para coordinar con la ‘crème’ del zurdismo regional la revancha del socialismo del siglo XXI? A lo mejor, quién sabe. Todo es posible en la dimensión desubicada. Pero en esta pequeña columna, nos tinca que no. Cinco años es un largo tiempo y haber sido eventualmente menos que un panetón en la lid electoral resultaría un tanto inconveniente en la pugna con otros aspirantes a encarnar ese mismo liderazgo.
Si Sánchez pierde –decimos, es un decir–, si pierde, ¿qué pasará con él? ¿Se convertirá en el líder de una bancada parlamentaria cuya palabra ponga permanentemente en jaque al nuevo gobierno? ¿Será el candidato natural de la izquierda que calienta cuerpo hasta las próximas elecciones presidenciales? ¿Lo veremos viajando a conferencias y congresos para coordinar con la ‘crème’ del zurdismo regional la revancha del socialismo del siglo XXI? A lo mejor, quién sabe. Todo es posible en la dimensión desubicada. Pero en esta pequeña columna, nos tinca que no. Cinco años es un largo tiempo y haber sido eventualmente menos que un panetón en la lid electoral resultaría un tanto inconveniente en la pugna con otros aspirantes a encarnar ese mismo liderazgo.
Ilustración: Composición GEC
A diferencia de Jorge Nieto o Alfonso López Chau, por mencionar a dos posibles contendores suyos en tal disputa, no ha construido él una imagen propia. Ha sido un parodista de Pedro Castillo y el médium que le permitió a Antauro Humala estar presente en la campaña. No ha tenido, ni en la primera ni en la segunda vuelta, un eslogan que lo haga perdurable en la memoria. Ha sido, más bien, un surtidor de contradicciones, sin siquiera disponer de la coartada del hombre de campo al que no se le puede pedir mucha sofisticación argumental. Ha sido, en suma, solo un sujeto que se hizo de los hilos de un partido, promovió una candidatura interna sin competencia y, juntando retazos de votantes tributarios de distintos radicalismos, se coló en el balotaje. La verdad es que no despierta fervores particulares en los sectores populares, como sugieren los modestísimos 15.873 votos preferenciales que recogió su frustrada postulación a una diputación por Lima. Y si sucediera que cayese derrotado el próximo domingo –no decimos que vaya a ocurrir, pero siempre es una posibilidad– lo que se desataría a su alrededor, nos tememos, sería literalmente un festín de cuervos.
– Songo le dio a Borondongo–
Los cuervos, como se sabe, se alimentan de los despojos de otros animales y, según un socorrido proverbio, se ensañan particularmente con quienes los han criado. Si Sánchez no consiguiera la victoria que anhela –no queremos ser agoreros, pero a veces el destino les juega malas pasadas a los que se sienten sus favoritos– todos sus problemas judiciales seguirían activos y ya no habría jueces que le hacen ojitos y postergan sus audiencias a la espera de coyunturas más favorables para él. Así, debilitado por esa circunstancia, sería un bocado apetecible para sus actuales aliados y, sobre todo, para sus subordinados. Lo irónico es que, de producirse tal situación, se estaría repitiendo la dinámica que Sánchez puso en práctica años atrás, cuando Yehude Simon, el antiguo mandamás del partido que hoy se llama Juntos por el Pueblo, tuvo que lidiar con sus propias cuitas penales. El exgobernador regional de Lambayeque, como se recuerda, no se ha ahorrado denuestos que giran en torno a la idea de traición para referirse a quien se quedó con la organización política que tanto le costó construir. Y si Songo le dio a Borondongo, mal podría quejarse cuando reciba de Bernabé. En el universo de la Guerra de las Galaxias, los aprendices de las artes del lado oscuro de la Fuerza acaban invariablemente fileteando a sus maestros ‘sith’ con la espada láser y si Sánchez no obtiene el triunfo el 7 de junio –no es que intuyamos que la fortuna le va a ser adversa, pero tampoco podemos descartarlo– debería permanecer alerta a la aparición de cualquier zumbido extraño a sus espaldas.
P.D. Elocuente el joven Ernesto Zunini en el debate ‘técnico’, ¿no?