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"Los ‘causitas’ del presidente demandaban, al parecer, más pruebas de amistad y, bueno, quién era él para resistirse". Ilustración: Composición GEC
No se sabe si se lo sugirió Hegel o se lo aconsejó Kant, pero el personaje que supuestamente nos gobierna decidió esta semana cambiar a la presidente del Consejo de Ministros tras solo 21 días en el cargo. No es que hubiera cometido un error al designar para el puesto a la señora Miralles, dice ahora Balcázar, sino que llegó el momento de imprimirle “más velocidad” a la lucha contra el crimen. Como quien mete segunda en un vehículo en marcha. El nuevo premier, en consecuencia, no debería encariñarse demasiado con el fajín que ha estrenado, pues en cualquier momento el motor de la carcocha cruje otra vez y el impetuoso chofer que la conduce pone tercera.
No se sabe si se lo sugirió Hegel o se lo aconsejó Kant, pero el personaje que supuestamente nos gobierna decidió esta semana cambiar a la presidente del Consejo de Ministros tras solo 21 días en el cargo. No es que hubiera cometido un error al designar para el puesto a la señora Miralles, dice ahora Balcázar, sino que llegó el momento de imprimirle “más velocidad” a la lucha contra el crimen. Como quien mete segunda en un vehículo en marcha. El nuevo premier, en consecuencia, no debería encariñarse demasiado con el fajín que ha estrenado, pues en cualquier momento el motor de la carcocha cruje otra vez y el impetuoso chofer que la conduce pone tercera.
Ilustración: Composición GEC
Existe para lo ocurrido, sin embargo, otra explicación, relacionada más bien con la facilidad de nuestro azaroso mandatario para hacer amigos: una materia en la que aventaja al propio Roberto Carlos. Sus amistades, según ha comentado en más de una oportunidad, se encuentran esparcidas por todo el espectro ideológico y por todas las bancadas del Congreso. Y fueron evidentemente algunos de esos camaradas los que lo forzaron a prescindir del provecto candidato en el que había pensado en origen para jefe del gabinete y a colocar a alguien más maleable en su lugar. De Soto habría arrastrado sin duda a la actual administración hacia algunos empeños delirantes, pero habrían sido sus delirios y no los del cabecilla de alguna banda inscrita en el ROP. Miralles, en cambio, dio señales inmediatas de ductilidad en cuestión de nombramientos dentro del Estado y hasta llegó a decir que no observaría las normas que atentan contra el equilibrio fiscal aprobadas en el Legislativo, pues “siempre hay una manera” de hacerlas realidad… Pero no fue suficiente. Los ‘causitas’ del presidente demandaban, al parecer, más pruebas de amistad y, bueno, quién era él para resistirse.
–Auténtico pacto mafioso–
Si existe hoy un auténtico pacto mafioso dentro y fuera del Parlamento, es el de los que bloquean cualquier posibilidad de acabar con la obscena dilapidación de recursos que desde hace tiempo se da en Petro-Perú. Tanto los que se oponen a ello con discursos patrioteros como los que proponen modificaciones cosméticas de la situación forman parte de la canalla que quiere mantener el entramado de privilegios y corrupción que envuelve a esa empresa. Y ha sido con seguridad desde esa zona oscura que surgió la exigencia de remover a Miralles (que había expresado cierto pudor frente a la posibilidad de dejar las cosas como están). Ahora Balcázar ha anunciado que tomará “una posición nacionalista” al respecto y adivinen ustedes cuál será.
Su patería, no obstante, no se extingue en las concesiones a los habitantes de esa zona oscura o en la entrega de puestos como cancha en el sector Salud a sus ‘adúes’: alcanza también a los postulantes presidenciales prófugos de la justicia, como Vladimir Cerrón. Un fulano al que esta semana ha definido textualmente como “mi amigo” y como “un hombre preparado” (para salir corriendo con zapatos de clavos cuando la policía anda cerca). No le retacea tampoco indulgencias a su Ministro de Energía y Minas, Ángelo Alfaro, acusado de haber seducido a una menor de 16 años cuando él ya tenía 47. “Es un asunto familiar” y “no ha habido ningún tipo de desavenencias”, recita comprensivo el jefe de Estado, recordando quizás sus tesis sobre las virtudes del sexo temprano y el matrimonio con menores de edad. Pero lo que hoy se le antoja ligero, mañana podría llevarlo al despeñadero.
En los años mozos, es habitual que la gente se pierda por los amigos. A los 83 años, no obstante, uno no debería estar tan alegremente dispuesto a irse al bombo por un exceso de camaradería.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.