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La decisión del Gobierno peruano de llamar en consulta al embajador en Ecuador, Hugo Otero, ha significado un paso más en la controversia con el vecino país por la construcción de un muro aledaño al Canal Internacional de Zarumilla, obra que atenta contra el acuerdo bilateral firmado en 1998.
De acuerdo a analistas, esto seguirá afectando la que ha sido hasta el momento una relación muy buena entre ambos países por una construcción que, claramente, atenta contra un documento que debería ser respetado a cabalidad por ambos países.
"La relación de Perú con Ecuador ha sido de fiel respeto a todos los acuerdos, lo que permitió que la relación bilateral avance. Obviamente el gobierno del otro país no está cumpliendo ahora con este mínimo requisito y parece que no quiere dar marcha atrás", dijo a El Comercio el analista de temas internacionales Oscar Vidarte.
En total, el especialista consideró que hay tres aspectos que Ecuador está desconociendo al persistir con la obra en la frontera común con Perú. Primero, un tema jurídico por no respetar el Acuerdo de Bases de 1998 que considera dejar un espacio de 10 metros para proceder con las labores de limpieza del canal.
En segundo lugar, están desconociendo el aspecto técnico ya que el canal procederá a rebalsarse en época de lluvias y el muro hará que el agua afecte más al territorio peruano que al de Ecuador.
"Tercero, esto va contra todo el concepto de globalización porque, en lugar de acercar pueblos, los separan. Con un muro así no solucionan problemas de narcotráfico, contrabando o trata de personas, solo separan físicamente pueblos y complican relaciones internacionales", añadió Vidarte.
En esa misma línea, el internacionalista Francisco Belaunde recordó que este es el primer problema limítrofe con Ecuador que obliga a llamar a consulta a un embajador por una de las partes.
"Claramente es un incumplimiento por parte de Ecuador. Ha pasado más de un mes y ellos aseguran que están abiertos al diálogo, pero no sé qué tanto hay que conversar porque ellos son los únicos responsables de esa obra", indicó.
- Las frías consecuencias -
Belaunde destacó que estamos lejos de una ruptura de las relaciones bilaterales con Ecuador.
"Mientras no se resuelva esto, el vínculo se va a enfriar. Cuando se producen casos así, el país que acusa al otro que está en falta, lo que hace es reducir los encuentros entre funcionarios de ambas naciones al mínimo", comentó.
La resolución, según la respuesta que ha tenido Ecuador, pasará por un diálogo entre las dos cancillerías "para abordar este y otros temas pendientes respecto a las obligaciones que tiene ambos países en el canal (fronterizo) de Zarumilla".
"Aquí no hay nada que negociar. Los tratados internacionales se cumplen y Ecuador los está incumpliendo. Lo que se podría esperar es que se acuerde una fórmula que evite que, públicamente, el gobierno vecino tenga que admitir que cometió un error", señaló Francisco Belaunde.
Oscar Vidarte consideró que hallar una solución será más complicado, porque Ecuador no va a dar marcha atrás luego de haber construido un muro de más de un kilómetro. "Va a ser complicado ante lo avanzado. Ya construyeron eso y ahora se podría esperar que se modifique el acuerdo", comentó.
Sobre la posibilidad de que este caso llegue a cortes internacionales, ambos especialistas consideraron que sería negativo que tanto el Perú como Ecuador den la imagen de que no pueden solucionar un problema generado por unos metros de muro sin tener que acudir a terceros.
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