En América Latina, las Fuerzas Armadas cumplen un rol clave en la defensa de la soberanía y la protección de la población, por lo que sus integrantes atraviesan procesos de formación y preparación altamente exigentes. En paralelo, varios países de la región destinan parte de sus recursos a la modernización de su equipamiento militar, incorporando tecnología avanzada para fortalecer sus capacidades operativas. En un contexto regional marcado por desafíos geopolíticos, fronterizos y de seguridad, una nación destaca por encima del resto en materia de poder militar. Este liderazgo se sustenta, principalmente, en una inversión sostenida en defensa, la adquisición de tecnología especializada y el desarrollo de capacidades propias en el ámbito estratégico. En ese escenario, este país se ha consolidado como la principal potencia militar, un posicionamiento que responde tanto a su nivel de equipamiento como a su estructura de modernización constante en el sector defensa. En la siguiente nota, te explicamos los factores que explican esta posición en la región.
De acuerdo con datos recopilados por The World Factbook de la CIA, el país con mayor capacidad militar en América Latina es Brasil, que cuenta con aproximadamente 376 000 efectivos en servicio activo y más de un millón de reservistas, lo que lo posiciona como la fuerza armada más grande de la región.
En el ámbito del gasto en defensa, cifras del Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI) indican que en 2023 Brasil destinó más de 22 900 millones de dólares a su presupuesto militar. Esta inversión ha permitido impulsar un proceso de modernización sostenido de sus capacidades operativas.
Entre los avances más destacados se encuentra la incorporación de más de 2 200 vehículos blindados, así como la renovación de su fuerza aérea con aeronaves como los cazas Gripen E/F y los aviones de transporte táctico KC-390, fortaleciendo así su estructura militar con tecnología de última generación.
A este panorama se suma un factor clave: la capacidad de producción tecnológica propia. En este ámbito, empresas como Embraer, Avibras y Ares desempeñan un papel importante en el desarrollo de sistemas de defensa, incluyendo aeronaves, drones, misiles y otros equipos militares especializados. Esta industria contribuye a fortalecer no solo el equipamiento interno, sino también la proyección del país en el mercado global de defensa.
De esta manera, el país combina tres elementos que lo diferencian dentro de América Latina: el tamaño de sus fuerzas armadas, una inversión sostenida en defensa y el desarrollo de tecnología militar propia. Esta articulación le permite ampliar su alcance estratégico más allá de sus fronteras y consolidar una política de defensa basada en la autosuficiencia y la innovación, según recoge El Cronista.
De acuerdo con el Global Firepower 2025, compartido por El Cronista, el país con la capacidad militar más débil de Latinoamérica es Panamá, que se ubica en la posición 136 de 145 países en el ranking. Este informe se basa en que el país caribeño no cuenta con tanques de guerra, artillería autopropulsada ni sistemas de artillería de cohetes, lo que demuestra su debilidad en términos de infraestructura de defensa.
Sin embargo, eso no es todo, ya que esta nación no tiene un ejercito convencional, sino cuerpos de seguridad que tiene como misión la defensa interna y la seguridad pública. Y es que, esto se debe a la disolución de las Fuerzas de Defensa de Panamá en 1990, después de la invasión de Estados Unidos en diciembre de 1989, que provocó la expulsión del dictador Manuel Noriega. Unos años después, en 1994, la Constitución del país incorporó la prohibición de crear un ejército permanente, reafirmando su carácter civil.
Maju Mantilla comparte una poderosa reflexión tras vivir uno de los momentos más complejos de su vida: encontrar la calma sin dejarse llevar por la ira ni el resentimiento. Tras meses marcados por la exposición mediática y situaciones difíciles, la conductora regresa a las pantallas con nuevos proyectos. En diálogo con El Comercio, habla de este renacer y de las lecciones que le dejó esta etapa.