Si el deseo es viajar más allá de la Tierra sin abandonar Lima, existe un lugar donde las estrellas toman el protagonismo: el Planetario Nacional “Mutsumi Ishitzuka”, del Instituto Geofísico del Perú (IGP). Allí, las postales de la astronomía y las curiosidades de la ciencia espacial se convierten en parte de una experiencia pensada para acercar el Universo al público. El recinto apuesta por la educación astronómica a través de contenidos audiovisuales. La visita comienza en la Tierra, pero pronto la mirada se dirige hacia los confines del espacio. Bajo una experiencia Full Domo, los asistentes pueden sumergirse en proyecciones que muestran la relación de nuestro planeta con el Universo. El cielo deja de ser una imagen lejana para convertirse en el escenario de un recorrido que busca despertar la curiosidad. Cada proyección invita a observar, descubrir y comprender algunos de los fenómenos que ocurren más allá de nuestra atmósfera. Así, una visita al planetario puede convertirse en un pequeño viaje espacial sin necesidad de despegar de Lima.
El recorrido hacia el Planetario Nacional “Mutsumi Ishitzuka” comienza en Ate, dentro de las instalaciones del Instituto Geofísico del Perú, en la calle Badajoz 169, urbanización Mayorazgo. La referencia para llegar es el cruce de las avenidas Separadora Industrial y Huarochirí; desde allí, unas tres cuadras conducen hasta la calle Santander. Al ingresar por esta vía, un parque cercano sirve de guía y, detrás de él, aparece el IGP. El destino está listo para recibir a quienes buscan acercarse a la astronomía sin salir de Lima.
Llegar en transporte público también es posible: desde la avenida Javier Prado se puede tomar la línea 209, mientras que desde la Carretera Central están disponibles el bus Covida o la línea 11, con descenso en el cruce de Separadora Industrial y Huarochirí. El planetario tiene un aforo de 45 personas, incluidos dos espacios para sillas de ruedas, y atiende los jueves, viernes y el primer y tercer domingo de cada mes. Las entradas cuestan S/ 24 para adultos y niños y pueden adquirirse mediante Joinnus; cada horario incluye dos temas de presentación. Para visitas educativas o reservar una sala completa, se puede contactar al planetario a través de sus canales oficiales.
En 2008, el Planetario Nacional del Instituto Geofísico del Perú comenzó su historia gracias a la colaboración entre Perú y Japón. Mientras nuestro país asumió la construcción de la infraestructura, Japón realizó la donación del primer equipo proyector con el que se inauguró el recinto. Desde entonces, el espacio se convirtió en un punto de encuentro entre la ciencia y quienes buscan comprender el cielo. Con el paso de los años, aquella primera tecnología dio paso a nuevos sistemas de proyección.
Actualmente, el planetario cuenta con dos sistemas especializados que funcionan junto a un software capaz de realizar simulaciones astronómicas. Adita Quispe Quispe, asistente de Educación y Cultura del IGP, explica que el proyector GOTO reproduce un cielo a escala sobre una cúpula de 7,5 metros de diámetro, mientras el sistema Full Domo proyecta imágenes y videos en toda la superficie. La combinación de ambas tecnologías convierte al recinto en un planetario híbrido. Según destaca Quispe, se trata del único espacio de este tipo en el Perú.
El nombre “Mutsumi Ishitzuka” rinde homenaje al astrónomo japonés que desarrolló parte de su trabajo en el Perú y promovió el avance de la astronomía en el país. Además, fue uno de los principales impulsores del planetario, hoy convertido en un espacio de aprendizaje y exploración. La experiencia busca transportar al visitante bajo un cielo despejado, donde pueda observar el movimiento de los astros y reconocer los puntos cardinales. También podrá identificar estrellas brillantes y descubrir las figuras que forman las constelaciones.
El Planetario Nacional del IGP ofrece dos horarios, a las 10 a. m. y a las 3 p. m., cada uno con una propuesta diferente. Por la mañana, la proyección recrea una noche de verano y muestra los cielos de América, además de videos sobre el Sol y la Luna, en una función recomendada para mayores de 6 años. Por la tarde, el recorrido está dirigido a mayores de 12 años y aborda fenómenos relacionados con las fuerzas de la naturaleza y el movimiento de los astros. Entre proyecciones y relatos, el Universo se convierte en el escenario para descubrir algunas de sus mayores curiosidades.