Viajar en avión supone que el equipaje pase por diferentes etapas antes de llegar nuevamente a las manos de su propietario. Desde el momento en que se entrega en el aeropuerto hasta su retiro en el destino, la maleta puede quedar fuera del campo de visión del pasajero durante varias horas. Por esta razón, tomar algunas precauciones antes de abordar puede ayudar a identificar posibles alteraciones y reducir situaciones inesperadas. La importancia de estas medidas cobró especial relevancia tras conocerse una investigación relacionada con la presunta colocación de sustancias ilícitas en equipajes de pasajeros en el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez. Frente a escenarios de este tipo, existen recomendaciones prácticas que cualquier viajero puede incorporar antes, durante y después de su recorrido.
El cierre de la maleta no debería ser la única barrera de protección. Un candado diseñado para equipaje puede ofrecer un nivel adicional de seguridad. En los casos en que corresponda, los dispositivos compatibles con el sistema TSA permiten que una inspección autorizada pueda realizarse sin destruir el mecanismo.
La idea es utilizar un sistema de cierre pensado para viajes y evitar soluciones caseras que puedan abrirse o retirarse con facilidad.
Una fotografía puede convertirse en una referencia útil. Antes de dirigirte al mostrador de check-in, toma imágenes de la maleta completa y de elementos como sus cierres, etiquetas, candados, precintos y posibles distintivos.
Si utilizas un sello de seguridad, procura fotografiarlo una vez colocado. Al recoger el equipaje podrás comparar su estado con las imágenes tomadas antes del viaje y detectar con mayor facilidad cualquier cambio.
Una de las precauciones más importantes consiste en evitar transportar paquetes o artículos cuyo contenido no hayas comprobado personalmente.
Aunque alguien de confianza te pida llevar un sobre, una caja u otro objeto, asumir su contenido puede representar un riesgo. Lo más recomendable es preparar la maleta personalmente y conocer qué lleva cada compartimento antes de entregarla a la aerolínea.
La seguridad del equipaje también depende de lo que ocurre antes del check-in. No dejes la maleta abandonada mientras realizas otras actividades dentro del terminal.
Si tienes que separarte de ella por algún motivo, lo ideal es que permanezca bajo el cuidado de una persona de confianza. Asimismo, evita aceptar encargos de desconocidos, especialmente cuando no puedas verificar qué contienen.
No todo debería viajar en la maleta que será enviada a bodega. Documentos, dinero, aparatos electrónicos, medicamentos y otros objetos importantes conviene llevarlos contigo siempre que las condiciones y las reglas de la aerolínea lo permitan.
Además de facilitar su acceso durante el trayecto, esta medida disminuye la posibilidad de que artículos personales o de alto valor queden expuestos durante el proceso de manipulación del equipaje facturado.
El momento de recoger el equipaje también requiere atención. Antes de abandonar la zona destinada a la entrega de maletas, revisa que todo coincida con el estado en que dejaste tu equipaje.
Observa los cierres, el candado, las etiquetas y la superficie de la maleta. También presta atención a señales como cortes, perforaciones, roturas o cualquier modificación que no recuerdes haber visto antes.
Si al abrir la maleta descubres un objeto que no reconoces o notas indicios de que pudo haber sido abierta, evita actuar por cuenta propia.
Lo más prudente es comunicar inmediatamente la situación a la aerolínea, al personal correspondiente del aeropuerto o a las autoridades. Si se trata de un objeto que podría ser ilegal, no lo traslades, escondas ni deseches. Explica cómo encontraste el elemento y permite que el personal competente determine qué procedimiento corresponde.
Fotografías tomadas antes del viaje, información del equipaje, etiquetas y otros registros pueden ser útiles si posteriormente necesitas informar sobre una posible manipulación.
Por ello, guardar imágenes del estado original de la maleta y prestar atención a cualquier cambio puede facilitar la explicación de lo ocurrido ante la aerolínea o las autoridades.
En definitiva, ninguna medida garantiza por sí sola que una maleta no sea manipulada durante un viaje. Sin embargo, preparar el equipaje personalmente, utilizar mecanismos de seguridad, conservar registros visuales y revisar la maleta al recuperarla permite contar con mayores elementos para detectar cualquier anomalía y actuar rápidamente si ocurre algo fuera de lo normal.