Por Redacción EC

Los perros han aprendido a convivir estrechamente con las personas y, con el tiempo, han desarrollado distintas formas de expresar lo que sienten o necesitan. Aunque muchas de sus señales pueden pasar inadvertidas, determinados movimientos corporales forman parte de su lenguaje. Entre ellos destacan gestos como lamerse el hocico o parpadear, comportamientos que han despertado el interés de investigadores dedicados a estudiar la comunicación y el lenguaje corporal de estos animales. Estas acciones no necesariamente aparecen de manera aislada, sino que pueden estar acompañadas por otras señales corporales. La postura, el movimiento de las orejas, la mirada o la posición de la cola también pueden aportar pistas sobre el estado del animal. Por ello, observar el comportamiento del perro en su conjunto resulta clave para interpretar correctamente lo que intenta comunicar.