Muchos especialistas coinciden en que dormir bien es fundamental para la salud, ya que permite la recuperación física y mental, fortalece el sistema inmunológico, favorece la consolidación de la memoria y contribuye a regular las hormonas relacionadas con el metabolismo y el estado de ánimo. Sin embargo, durante estos tiempos es habitual que muchas personas tengan problemas para descansar, ya sea por temas de salud u otras circunstancias. Frente a este complejo contexto, una reciente investigación de la Universidad Deportiva de Harbin reveló uno de los ejercicios que se ha popularizado entre la población y que podría contribuir a mejorar la calidad del sueño en algunas personas. En el desarrollo de esta nota te contamos mayores detalles al respecto.
A través de un estudio realizado por la Universidad Deportiva de Harbin, compartido por La Tercera, reveló el mejor ejercicio que deberían realizar las personas para mejorar la calidad del sueño. Se trata del yoga, una disciplina milenaria que integra cuerpo, respiración y mente para mejorar la salud física y mental, por lo que se presenta como una opción beneficiosa para las personas que padecen trastornos relacionados con el descanso. Asimismo, los expertos plantean que el impacto de esta práctica física en el sueño estaría vinculado a su capacidad para regular la respiración, lo que a su vez activa el sistema nervioso parasimpático, encargado de funciones como el descanso y la digestión.
Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron a más de 2 500 personas de distintas edades que presentaban problemas para dormir, y sugirieron que practicar yoga dos veces por semana durante al menos 30 minutos podría ofrecer mejores resultados en la lucha contra el insomnio. De acuerdo con el informe, los participantes mostraron mejoras en la calidad del sueño en un periodo de entre ocho y diez semanas; sin embargo, dejaron en claro que, hasta el momento, se necesitan más investigaciones para confirmar los hallazgos, por lo que no existe una solución específica para alcanzar un descanso perfecto, ya que también cada organismo responde de manera distinta.
La exposición prolongada a la luz azul emitida por dispositivos electrónicos, como smartphones, tablets y computadoras portátiles, genera preocupación por sus posibles efectos en la salud ocular y en el cerebro a largo plazo. Esto se debe a que este tipo de luz puede dañar la retina, la capa sensible ubicada en la parte posterior del ojo. Uno de los principales riesgos asociados a esta exposición es la degeneración macular, que deteriora la visión central necesaria para actividades cotidianas como leer, conducir y reconocer rostros.
Cabe señalar que, en ambientes oscuros, las pupilas tienden a dilatarse para captar más luz. Por ello, al usar dispositivos electrónicos en estas condiciones, permiten el ingreso de una mayor cantidad de luz azul, lo que incrementa el riesgo de desarrollar enfermedades oculares. Además, este tipo de luz puede afectar el ciclo del sueño, ya que interfiere con la producción de melatonina, la hormona que regula el ritmo sueño-vigilia. Por lo tanto, en consecuencia, puede dificultar la conciliación del sueño y reducir su calidad una vez que se logra dormir.