Estar alejado de un escenario le ha permitido a Carlos Olivera crear una nueva forma de entretener al otro lado de la pantalla. Acompañan en el elenco Stephanie y Valerie Koechlin, ex alumnas de La Tarumba. (Foto: Elías Alfageme / Somos)
Estar alejado de un escenario le ha permitido a Carlos Olivera crear una nueva forma de entretener al otro lado de la pantalla. Acompañan en el elenco Stephanie y Valerie Koechlin, ex alumnas de La Tarumba. (Foto: Elías Alfageme / Somos)
Por Vanessa Cruzado Alvarez

Pausa. Esa es la palabra que podría definir el primer semestre de La Tarumba. No porque quisieran, ojo: tenían un show inspirado en el Perú y sus tradiciones para julio, cuando arranca la temporada circense. Pero la pandemia los obligó a hacer un alto. Como es propio de los creativos, quedarse quietos no era una opción e imaginaron formas de darle vuelta al asunto. Fernando Zevallos, su director artístico, era consciente de que había que incursionar en el espacio digital. El reto, claro, era lograr emocionar al espectador mediante una pantalla. ¿Cómo? “Mostrando la intimidad de la creación”, responde Carlos Olivera (42), artista y profesor de circo de la compañía. Es también la mente detrás de Circonía (la suma de sintonía, armonía, compañía), el primer espectáculo virtual de La Tarumba.

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