Es vital usar un pulsioxímetro para monitorear la saturación de oxígeno en los pacientes con COVID-19. (Foto: Getty Images)
Es vital usar un pulsioxímetro para monitorear la saturación de oxígeno en los pacientes con COVID-19. (Foto: Getty Images)
Diego Suárez Bosleman

Periodista de Ciencia y Tecnología

diego.suarez@comercio.com.pe

Un día, de repente, comienza a experimentar tos seca. Siente fatiga y dolor muscular, y se percata de que su temperatura está aumentado. Es muy probable que al ser evaluado por un médico le dé un diagnóstico de . Y aunque el 80% de los pacientes se recupera sin necesidad de tratamientos hospitalarios, es necesario seguir un tratamiento lo más pronto posible.

Ahora, en plena segunda ola, y con la reapertura de varios negocios, es pertinente explicar los cuidados básicos que necesitan las personas con COVID-19 en casa y cuándo uno debe solicitar atención médica de emergencia.

–Cinco días claves–

En la mayoría de casos, la infección por el puede resolverse en los primeros cinco o seis días desde la aparición de los síntomas. Por eso es clave realizar un monitoreo continuo (mañana, tarde y noche) de los niveles de la temperatura corporal y de la saturación de oxígeno, que debe ser mayor de 95%.

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Si la temperatura se eleva, el paciente puede tomar paracetamol; sin embargo, Marco Carvajal, médico internista y director del Instituto de Medicina Funcional e Integral, recomienda que se consuma solo cuando la persona presenta fiebre alta.

“El Panadol o paracetamol no debe tomarse cada seis u ocho horas. La fiebre es el mecanismo de defensa que tiene el cuerpo para que el virus no se replique (entre 33 °C y 37 °C) y para que el sistema de defensa funcione mejor. Si yo bloqueo la fiebre, estoy evitando que el cuerpo responda al virus. Debemos tomar Panadol o paracetamol cuando tengamos fiebre muy alta o severa”, explica Carvajal.

Julio Cachay, médico infectólogo de la clínica Ricardo Palma, recalca que otra parte importante del tratamiento inicial del COVID-19 es el consumo abundante de agua: de seis a ocho vasos al día. Asimismo, una dieta blanda y el reposo ayudarán a evitar complicaciones.

–Segunda fase–

Si al pasar los cinco o seis días iniciales el paciente no muestra signos de mejoría, debe ser sometido a un tratamiento más fuerte bajo supervisión médica. Este consiste en el uso de antibióticos y corticoides.

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Los días cinco o seis son de inflexión. Si uno observa que la temperatura de la persona comienza a ascender (39 °C o más) o que hay una saturación de 93% o una menor, lo que necesita el paciente es ser sometido a oxigenoterapia. De forma paralela, el médico le realizará análisis de laboratorio y de imágenes para determinar si se le agrega a su tratamiento antibióticos o corticoides”, detalla Cachay.

Hay que tener claro que los antibióticos no se recetan por el COVID-19 en sí, sino para evitar el riesgo de una infección bacteriana paralela, como por neumococo, que puede producir neumonías. En cambio, los corticoides –dexametasona para ser exactos– han demostrado ser efectivos para disminuir la respuesta inflamatoria asociada al COVID-19 que está generando lesiones en el pulmón.

No obstante, tanto Carvajal como Cachay subrayan que ni los antibióticos ni los corticoides pueden ser usados en la fase inicial del tratamiento y tienen que ser recetados por un especialista médico, no pueden ser automedicados.

–Cuidados en casa–

Las medidas que se deben implementar durante un diagnóstico de COVID-19 no es solo para que el paciente mejore, sino también para proteger a los demás.

Si es que uno presenta síntomas de la enfermedad y no vive solo, la Mayo Clinic (EE.UU.) recomienda aislarse del resto de la familia u otras personas. Esto significa comer solo en un cuarto, usar un baño separado y abrir las ventanas del hogar para que circule el aire.

Si no es posible el aislamiento, evite compartir los espacios comunes, use mascarilla, lávese las manos frecuentemente y mantenga un distanciamiento de dos metros con los demás inquilinos de la casa. Asimismo, es de suma importancia ventilar y desinfectar las áreas comunes en el hogar.

Si uno está sano pero es el encargado de cuidar al paciente, siga las recomendaciones anteriores pero tenga también en cuenta las siguientes: limpie la casa todos los días con productos de aseo en forma de aerosol o paños húmedos, especialmente las superficies; no sacuda la ropa sucia del afectado y cuando la toque utilice guantes, recuerde también lavarla con agua caliente; emplee siempre guantes y mascarillas si debe interactuar de forma directa con el paciente y evite cualquier tipo de contacto con los fluidos corporales del enfermo.

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