El gris es perfecto para un cuarto de niños, pues se adapta a cualquier edad y permite múltiples mezclas. Este tono brinda una sensación de limpieza, tranquilidad y elegancia.

“Transmite sencillez y serenidad. Puede parecer triste o aburrido, pero si añades piezas en colores vivos, se le otorga un aire divertido”, comenta la interiorista Andrea de la Torre. Por su lado, la interiorista Vanessa Salas propone utilizar los grises con blancos pues “es un color que no satura y da amplitud".

Es posible jugar con diferentes tonalidades de grises. Por ejemplo, usa uno más suave en la pared, agrega toques más oscuros en viniles o alfombras y opta por el blanco para armonizar la gama.

Espacios cálidos

De la Torre recomienda tomar en cuenta la iluminación del espacio antes de decidirse por el gris. “Es necesario que la habitación esté bien iluminada. De lo contrario, el ambiente puede lucir apagado y con una sensación reducida”.

Para mantener la calidez en una habitación gris, se opta por el uso de muebles pintados al duco mate o que luzcan su madera natural. Los detalles geométricos o florales (a través de viniles o alfombras) dan cuotas lúdicas a este espacio infantil.

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Para jugar. Utiliza pintura pizarra negra en un espacio de la habitación. Cae bien con los matices grises.

Mezclas. En este ambiente se permite un look informal. Por ello puedes mezclar estampados como rayas, estrellas, zigzags, etc.

Femenino. En un espacio para niña, combina el gris con colores suaves, como lavanda o palo rosa para crea un ambiente moderno, delicado y dulce.

 

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