Pese a que River Plate generó las mejores ocasiones, cayó goleador 3-0 ante Palmeiras. (Foto: Conmebol)
Pese a que River Plate generó las mejores ocasiones, cayó goleador 3-0 ante Palmeiras. (Foto: Conmebol)
Por Ricardo Montoya

Difícil para Palmeiras más allá de la ventaja obtenida en el Monumental en las semis de la Copa Libertadores. Once veces dispararon sus jugadores al arco de River, pero once veces también Weverton, el arquero paulista del Scratch tuvo que intervenir o ver como la pelota merodeaba su valla. La diferencia estuvo en la eficacia y en el orden defensivo. Tras sobrevivir el huracán inicial de los “Millonarios” Abel Ferreira optó por las transiciones rápidas y el juego directo como armas de combate. Le salió bien, pero River, que tuvo más el balón, colaboró involuntariamente en la causa: erró ocasiones increíbles debajo del arco, Armani se hizo un gol y Carrascal se fue expulsado. La serie no está sentenciada. Si River convierte rápido en la vuelta puede transformarse en una tromba. Para cerrar la llave Palmeiras, debe administrar la diferencia con sabiduría. Entrar en el ritmo que propone River es suicida. La historia no es generosa con el “Verdao”. Ha ganado un solo título en el 99. Poco para un grande.

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