La historia de "12 años de esclavitud", la Mejor Película
La historia de "12 años de esclavitud", la Mejor Película
Redacción EC

JORGE PAREDES LAOS

“No quiero sobrevivir, quiero vivir”, grita Salomón Northup en uno de los pasajes más dramáticos de “12 años de esclavitud”. La película, basada en un libro homónimo de 1853 (existe una edición en español de Debolsillo) cuenta la verídica historia  de un afroamericano libre de Saratoga, Nueva York, que después de ser secuestrado en Washington terminó como esclavo en el sureño estado de Luisiana. 
En la primera página del libro que inspira esta historia se lee: “Doce años de esclavitud. Narrativa de Solomon Northup, un ciudadano de Nueva York raptado en la ciudad de Washington en 1841 y rescatado en 1853 de una plantación de algodón, cerca del Río Rojo en Luisiana”.  

Durante doce años, Northup experimentó en carne propia las atrocidades del régimen esclavista: trabajos forzados de hombres, mujeres y niños, crueles ventas de seres humanos que separaban a las madres de sus hijos, castigos, azotes, violaciones y  terribles condiciones de cautiverio en barracas nauseabundas. Y como si esto fuera poco, el vil asesinato de quienes pretendían mínimamente rebelarse a esta situación.  

POR LA PROPIA LIBERTAD
Este crudo testimonio fue en realidad uno de los tantos que circularon en Estados Unidos desde fines del siglo XVIII, y que alentaron en ese país la causa abolicionista. Otro ejemplo notable fue “La cabaña del tío Tom” (1851) de Harriet Beecher Stowe, a quien justamente Northup le dedica su historia “por haberse identificado con la gran reforma”. 
Como relata Peter Conn en su libro "Literatura norteamericana" (1998), en esta época circularon varios panfletos contra la esclavitud. Uno de los más conocidos fue el David Walker titulado ("Llamamiento a los ciudadanos de color del mundo"), que fue publicado en 1829, y prédica caló hondamente en la lucha antiesclavista. "Su llamamiento utiliza la historia, la retórica clásica y la Biblia para denunciar amargamente la inhumanidad de la esclavitud", describe Conn. 
Como Salomon Northup también hubo otros esclavizados que lucharon por su liberación. Hacia 1830 había por lo menos cincuenta sociedades negras antiesclavistas en el Norte, y si bien algunos de sus miembros habían nacido libres, la mayoría de ellos había luchado para conseguir esta condición. En 1843 se realizó en Búfalo una casi clandestina Convención de Ciudadanos de Color, en la que uno de sus líderes, Henry Highland Garnet, un ex esclavo que se había convertido en pastor, arengó a sus hermanos para luchar por sus vidas y la libertad. 
Otro caso notable y famoso es el de Harriet Tubman, una ex esclava analfabeta, que logró escapar de su cautiverio. Ella organizó diversas incursiones nocturnas en las plantaciones de Maryland, así como largos y peligrosos viajes al sur, para liberar esclavos y huir en caravanas hacia Filadelfia, Nueva York o Boston.  

EL PROBLEMA DEL SUR 
A inicios del siglo XIX el sistema esclavista ya había sido seriamente cuestionado en Pensilvania, bajo el liderazgo de Benjamin Franklin, y en otros lugares como Connecticut, Delaware, Nueva York o Nueva Jersey se comenzaban a producir leyes para impedir la “importación” de esclavos africanos. Algo que quedó definido el 1 de enero de 1808 cuando el presidente estadounidense Thomas Jefferson firmó una ley que prohibía este vil negocio.
La prohibición trajo consecuencias negativas en los estados del sur. En estos enormes campos de algodón y caña de azúcar la economía agrícola estaba basada en la mano de obra esclava. Por eso, ante la imposibilidad de traer nuevos elementos, estos se convirtieron en objetos de gran valor para sus amos, los hacendados sureños. Es en este contexto cuando se produce el secuestro de Salomon Northup y su cautiverio en un sur ávido de manos esclavas. 
Northup es liberado en 1853, gracias a la ayuda de un carpintero abolicionista de origen canadiense, llamado Samuel Bass, hecho que se narra en la película. Después de reencontrarse con su familia (esposa y dos hijos, y ahora un nieto que él no conocía), comienza a escribir su historia “sin exageraciones, solo diciendo la verdad”, con la cooperación de David Wilson, un escritor antiesclavista. Su único objetivo era que los lectores pudieran sacar sus propias conclusiones sobre la esclavitud. 
En las páginas finales de “Doce años de esclavitud”, Northup cuenta que cientos de desafortunados como él todavía permanecían secuestrados y esclavizados en las plantaciones de Texas y Luisiana. Aunque nunca logró que sus secuestradores paguen sus culpas, pues en Washington los afroamericanos no podían testificar contra los blancos,sí dedicó los últimos años de su vida a dar conferencias y charlas contra el sistema esclavista. Su rastro se pierde en 1857, por eso nunca sabremos si vivió para ver en 1865 la llegada de la ansiada libertad.