Descubrí Google cuando estaba en los primeros años de Ingeniería en la UNI. Tenía unos 17 o 18 años, y era la época en la que, para sacar una cuenta de Gmail, necesitabas invitación [se ríe de esos recuerdos]. Fue en 2012, cuando tuve la oportunidad de visitar a un amigo de la universidad que vivía en California, que me interesé realmente en el tema. Aproveché mi visita para preguntar cómo trabajar en Google y averiguar las posibilidades para extranjeros. Entonces me enteré de que quienes venían a Estados Unidos a estudiar un posgrado tenían una oportunidad. Empecé a soñar con ello. No tenía ni idea de cómo hacerlo, pues no tenía dinero y debía aprender inglés porque no lo hablaba, pero fue una de las mejores decisiones que tomé. Averigüé todas las posibilidades para estudiar en Estados Unidos: becas, préstamos y otros recursos que a veces no buscamos porque, de plano, creemos que no existen. Me demoré como cuatro años. Y, bueno, ahora estoy aquí, trabajando en YouTube.
Soy Jefa de Proyectos y Comunicaciones y me encanta. Mi trabajo se concentra en la plataforma Studio, que es la plataforma en la que los creadores de contenido suben sus videos. Trabajo tanto con el área de ingenieros como con el área de Marketing para dar soporte a la plataforma y conectar al usuario con el creador. YouTube tiene la misión de ayudar a que los creadores de contenido sean exitosos.
En Google, asumen una responsabilidad en el tema. Desde el inicio, recibimos entrenamientos para combatir cualquier tipo de sesgo que podamos tener en nuestro trabajo. Pero Google también se dedica a promocionar el uso de tecnologías a grupos vulnerables, tiene áreas que trabajan en investigación y promoción de roles que seguir, y muestra historias de mujeres, por ejemplo, que trabajan en tecnología y son exitosas. Esto es muy importante, porque no creo que se trate de un problema de cuotas, sino de promover la igualdad de oportunidades para quienes quieren dedicarse a la tecnología y tienen el talento para ello.
Cuando estudié Ingeniería de Sistemas en la UNI, éramos seis mujeres de 60 estudiantes, pero ahora creo que hay cada vez un porcentaje mayor. Antes no se veía a mujeres en el campo de ciencia y tecnología, y las niñas crecíamos sin referentes en esta área y, por ello, no la considerábamos una opción. Ahora estamos dando muchos pasos al respecto. Personalmente, conozco a mujeres en diversos campos de la ciencia y la tecnología cuyo trabajo merece ser visible. Por ejemplo, hay muchas mujeres en la Nasa que lideran misiones. Cada vez hay más mujeres que pueden ser referentes. Solo tenemos que hacerlas más visibles.
Es una iniciativa que reúne a diversas empresas (desde Google hasta la Nasa) en la que buscan dar a conocer el trabajo de las mujeres en el área de ciencia y tecnología. Postulé como una de las representantes de Google y logré ser una Tecnolochica. Es un proyecto hermoso, porque hacemos muchas cosas para incentivar la participación de las niñas y adolescentes en la ciencia. Por ejemplo, hacemos talleres para enseñarles cuáles son las áreas en las que trabajamos y de las que ellas también pueden formar parte.