Por Alfonso Rivadeneyra García

Acababa de estrenar una película, además de aparecer en una de las series de televisión más populares de los últimos años. A sus 78 años, parecía que Rob Reiner tenía más por ofrecer, siempre con una sonrisa para sus amigos y, en general, para quien estuviera dispuesto a escucharlo. Todo acabó la noche del último domingo en su casa de Los Ángeles, donde el cineasta fue hallado muerto junto a su esposa Michele Singer, ambos con heridas de cuchillo.

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