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Debemos admitir que ha sido un año de acertadas reediciones, algunas de ellas reclamadas desde hace mucho por lectores de distintas cofradías. Es el caso de la celebrada “Mañana, las ratas”, del infravalorado José Adolph, que podríamos considerar una novela anticipatoria del ciberpunk. Asimismo, debemos contar a “Una impecable soledad”, uno de los cuadernos más oscuros y densos de Luis Hernández, amparado en una excelente revisión crítica a cargo de Diego García Flores, y el “Diario de mi sentimiento”, del beligerante Alberto Hidalgo, quien hizo del insulto y el agravio armas artísticas con las que ascendió hacia imprevistas cimas. “Ximena de dos caminos”, clásico moderno de Laura Riesco, reapareció con un perspicaz prólogo de Giovanna Pollarolo. Lo mismo sucedió –después de tantos años– con la imperecedera “Redoble por Rancas”, de Manuel Scorza, comentada por Karina Pacheco, y con “Sueños bárbaros”, de Rodrigo Núñez Carvallo, una de las más valiosas novelas peruanas de este siglo. Mención aparte merece el imprescindible rescate de Taller La Balanza, “Materiales para una nueva época”, que recoge, en intachable edición facsimilar, documentos de la primera etapa del movimiento Hora Zero, como la revista inaugural de 1970 y un cuadernillo con las diversas entrevistas que la prensa local dedicó a los jóvenes líderes de aquel vigoroso grupo poético de vanguardia, hoy con medio siglo a cuestas.
La no ficción también reunió algunos títulos por destacar. “Señora K”, volumen colectivo destinado a revelar los secretos familiares y políticos de Keiko Fujimori, sorprendió por su consistente elenco de autoras: Valerie Vásquez de Velasco, Mabel Huertas, Ariana Lira y Beatriz Llanos. Alan García fue auscultado en “El código García” por distintos especialistas como Rafaella León, César Hildebrandt, Gabriela Wiener, Marco Sifuentes y Carlos León Moya. “Medio siglo con Borges”, compilación de entrevistas, conferencias y artículos de Mario Vargas Llosa acerca del gran narrador y buen poeta argentino, constituyó una manera idónea de refrescar los acercamientos y lejanías entre dos escritores fundamentales de nuestra lengua. Otros aportes gravitantes fueron “Alias Jorge”, sólida crónica de Ricardo León; “Mitologías velasquistas”, a cargo de Miguel Sánchez Flores; “Causas y azares”, de Luis Rodríguez Pastor; “Mujeres que forjaron el Perú”, de Bruno Polack; “Hijos de la peste”, de Marcel Velázquez Castro; “Escritos selectos”, de Miguelina Acosta Cárdenas (combativa abogada feminista que vale la pena conocer y apreciar); “Afrontar el desastre” de Carmen McEvoy, Alicia del Águila, Jorge Bruce y Ricardo Cuenca; “La batalla por el buen cine”, imperdible antología de las aurorales reseñas cinematográficas de Armando Robles Godoy, seleccionadas por Emilio Bustamante; y “El cine latinoamericano de siglo XXI”, enjundioso estudio de Ricardo Bedoya.
No fue un año fecundo para la poesía. Dos voces consagradas acudieron al rescate: Mario Montalbetti entregó una reedición aumentada de “Simio meditando (ante una lata oxidada de aceite de oliva)” y Jorge Pimentel fue homenajeado con una bellísima caja que reúne dos de sus libros canónicos (“Ave soul” y “Tromba de agosto”), a los que se añade un breve poemario inédito, “Necesito ser mundo”, elaborado con el vallejiano e indomable lenguaje de la crueldad.
Tres autoras convencieron en el rubro narrativo: Alina Gadea y su “Todo, menos morir” –interesante acercamiento a la sombra de Martín Adán–, Tilsa Otta con el delirante “Lxs niñxs de oro de la alquimia sexual” y Romina Paredes, que en los relatos de “Famulus” sugiere el advenimiento de una propuesta personal y distinta. Igualmente prometedor es “Hijos de la guerra”, conjunto de relatos firmados por Emmanuel Grau. Otro hallazgo de alto impacto es “Ocho cuentos de tampocos y todavías”, editado virtualmente por Enrique Prochazka.
Quizá uno de los apartados más activos de este período haya sido el de la literatura infantil y juvenil. Eduardo Recoba coronó a su “El pequeño inca”, amena ensoñación de las aventuras de Túpac Yupanqui. Becky Urbina nos regaló el entrañable “Algo azul”, Mayte Mujica la inteligente ternura de “Cabecita de jardín” y Micaela Chirif a sus “Animales peruanos”. Y aunque fue publicado a finales del 2019, es imposible no inscribir en esta nómina al extraordinario “Migrantes”, de la talentosa Issa Watanabe: algo de luz propicia para un 2020 triste y oscuro.
- La Feria del Libro de Lima celebró su primera edición virtual. Llegó a 3,9 millones de personas y vendió más de 27.000 libros.
- La nueva Ley del Libro tiene un fondo de S/16 millones para compra de volúmenes, convocatorias de estímulos y otros fines.
- El Congreso de la Lengua Española, programado para el 2022 en Arequipa, se celebrará con normalidad, según sus organizadores.
Libros recomendados por “Leer para vivir” 17/12/2020