La Pampa es el mayor desastre ambiental en la historia del Perú. El libro "Frontera Pirata" de Gabriel Arriarán cuenta más de este lugar y su problemática. Foto: El Comercio.
La Pampa es el mayor desastre ambiental en la historia del Perú. El libro "Frontera Pirata" de Gabriel Arriarán cuenta más de este lugar y su problemática. Foto: El Comercio.

Se habla muy poco de Madre de Dios y así ha sido durante muchísimos años. Ese silencio ha permitido que por aquel lado del territorio nacional se potencie la extracción ilegal de minerales que no solo ha generado daños ambientales sino que también ha cobrado la vida de miles de personas. Gabriel Arriarán describe en su nueva publicación (”Frontera pirata”, Planeta 2020) la situación que ahí se vive. El libro destaca por el fuerte impacto que genera en el lector al cruzarse con macabras historias y sorprendentes datos sobre una región que se ve afectada por las decisiones de aquellos quienes ni la conocen.

“Frontera pirata” más que una investigación académica escrita por un antropólogo se acerca al trabajo de un periodista por las historias y datos que reúne. ¿Por qué esa decisión?

La cosas que escribo las empiezo investigándolas a profundidad de manera etnográfica, lo cual implica un trabajo de campo prolongado. Sin embargo, pronto me di cuenta que lo quería escribir era literatura, entonces este encuentro entre la antropología y la literatura, la no ficción en particular, me acercan al periodismo. Pero no sabría decirte si el libro es estrictamente periodístico porque muchas partes están escritas en primera persona. No solo hablo de Madre de Dios sino también de las sensaciones que me han producido investigar en esa zona del país.

Hay muchas libertades de parte tuya en el texto, una de ellas es tal vez una comparación que haces de La Pampa con Auschwitz y Chernóbil. ¿Por qué no es exagerado hacer eso?

Con Chernóbil por el desastre ambiental que salta a la vista. Hay una destrucción innegable, es como la transformación de una zona amazónica en un terreno lunar donde no crece nada y lo que vive está desapareciendo constantemente. Esto también se conecta con Auschwitz porque La Pampa no es solo el mayor desastre ambiental en la historia del Perú sino que también es una gran fosa común, es un lugar donde ha desaparecido mucha gente.

Devastación. La Pampa es una de las zonas más impactadas por la minería ilegal. (Dante Piaggio / El Comercio)
Devastación. La Pampa es una de las zonas más impactadas por la minería ilegal. (Dante Piaggio / El Comercio)

A pesar de aquel desastre y el gran número de gente desaparecida pareciera que la gran mayoría de personas sigue desinteresada por lo que sucede en esa zona del país, incluso durante esta pandemia. ¿Este libro es un intento por revertir esa situación que arrastramos durante varios siglos?

¿Cómo hacer que la gente se interese? Realmente, no tengo esa respuesta. No lo sé. Para hacer que suceda, las personas tienen que abrir los oídos y escuchar y lo que escuchen seguramente va a poner en duda muchos estereotipos que tenían y los va a situar en una posición incómoda. Tradicionalmente esa comodidad no nos ha gustado a los limeños. Es bien difícil que los limeños se interesen por lo que pasa más allá de sus murallas.

No sucederá hasta que nos libremos de lo que tu llamas “la mentalidad del pollo a la brasa”.

Así es, hasta que no dejemos de lado esta forma de pensar donde prima mi bolsillo antes que la vida, tal como viene sucediendo ahora con la pandemia. Romper con eso, que ya es una característica cultural instalada en nuestra mentalidad, es bien difícil y requiere de un montón de tiempo. Para hacer frente a problemas estructurales que tiene el Perú como nación hace falta dejar de pensar que más importante es la plata o, para hacer más específicos, mi plata.

En el caso de La Pampa uno creería que el Estado sería uno de los aliados para defenderla, pero en muchos casos ha sido uno de los principales promotores de su destrucción.

Ha habido una intervención perversa del Estado en Madre de Dios y no sé hasta qué punto ha sido intencional o no, si acaso ha sido producto de la ignorancia de políticos y burócratas que no conocen la realidad en el campo o de intereses económicos y políticos funcionando en este territorio. En el libro menciono a Humala quien tuvo un vínculo y un auspicio muy fuerte. Durante su gobierno se intervino varias zonas de minería ilegal entre las que estaban algunas comunidades mineras que existieron antes de la creación de cualquier área natural protegida y que, en la práctica, era viejos mineros que combinaban la minería con agricultura. Fueron ellos los que impedían que la minería ilegal ingresara a la Reserva Nacional de Tambopata y fueron los primeros en sufrir un operativo de intervención. Cuando estaba Pulgar-Vidal en el Ministerio de Ambiente y nombran a Urresti como esta especie de zar antiminería es que me pregunto si es estupidez o maldad lo que fomenta sus decisiones.

Hablar de Humala nos lleva a mencionar a Víctor Raúl Chanduví, personaje con gran participación en tu libro capaz de generar sospechas sobre si debemos tenerle aprecio o acaso mantener nuestra distancia como lectores. ¿Cómo lo has entendido tú como escritor?

En la historia que cuento no hay nadie que sea un santo y yo tampoco. Creo que esa es una de las claves de "Frontera pirata", una historia donde no hay buenos ni malos. Existen seres humanos con complejidades que tienen que afrontar distintas situaciones y que tendríamos que estar en sus zapatos para entender realmente lo que hacen. Con Chanduví hice lo mismo que con Brack y Calloquispe que es creerles aunque cuenten historias que no coincidan completamente. Sus historias son más relatos testimoniales y por eso los cito constantemente. Esa ambigüedad en Chanduví es parte del personaje y creerle o no queda en manos del lector.

Sin embargo, con Antonio Brack Egg pareciera que existe una afinidad muy fuerte. ¿Crees que se tuvo un buen desempeño como Ministro de Ambiente?

Brack era un hombre sumamente seductor, capaz de capturar a cualquier audiencia. A esa cualidad yo no fui inmune, pero cometió errores en Madre de Dios. Creo que tuvo la gran virtud de ir al campo y enterarse de primera mano qué cosa era lo que sucedía. Antes de que se creara lo que hoy conocemos como Corredor minero que es La Pampa, donde está prohibido hacer minería pero igual se realiza, Madre de Dios ya tenía un ordenamiento territorial y él pasó sobre ese ordenamiento hecho a partir del trabajo de muchas personas e instituciones.

¿Debería existir la minería en la Amazonía o acaso un tipo de ella?

Esa es una pregunta casi bien filosófica. Lo que sí sé es que cualquier tipo de minería en la selva Amazónica produce unos impactos ecológicos que son fortísimos. Va a tomar mucho tiempo para que varios lugares recuperen su antiguo aspecto. Lo más probables es que nosotros ni nuestros hijos lleguen a ver eso.

Un dato curioso es que en el libro mencionas la presencia de bancos y cerveceras dentro de los lugares donde se ejerce la minería ilegal, como una especie de complicidad con esta actividad.

Lo que hay que entender es que las economías formales y las ilegales no están separadas por una línea moral, no es que estés en un lado o en otro. La economía ilegal funciona dentro la formalidad, es parte de ella. Desde ese punto de vista, si hay un montón de dinero tenía que haber bancos. Todas las empresas de telefonía están ahí, todos los bancos tenían agencias en La Pampa, Backus tenía un distribuidor de cerveza vendiendo exclusivamente a los prostibares donde habían víctimas de trata de personas y de explotación sexual. Mucho del dinero que ha salido de Madre de Dios también se ha lavado gracias a empresas que uno pensaría que son formales y ha lavado en la formalidad. El dinero del oro de Madre de Dios está desperdigado en toda la economía nacional.

DATO

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