Josefina Miró Quesada y Hugo Ñopo realizaron una rigurosa investigación desde distintos ángulos de la experiencia y causas de la desigualdad de géneros en nuestro país. (Foto composición con imágenes de Mario Zapata y Anthony Niño de Guzmán para GEC y de Editorial Planeta)
Josefina Miró Quesada y Hugo Ñopo realizaron una rigurosa investigación desde distintos ángulos de la experiencia y causas de la desigualdad de géneros en nuestro país. (Foto composición con imágenes de Mario Zapata y Anthony Niño de Guzmán para GEC y de Editorial Planeta)
Por José Carlos Yrigoyen

Ser mujer en el Perú es vivir en un espiral de violencia, es avanzar diariamente por el laberinto de la inequidad. Nada descubro afirmando esto: lo sabemos, la evidencia quema los ojos, solo los dogmáticos de signo conservador elaboran forzadas explicaciones para mantener intacta la injusticia. Es cierto que en los últimos años hemos constatado algunas mejoras parciales con respecto a nuestro modo de pensar y de actuar, pero estas continúan siendo insuficientes: somos un país que disputa el récord de abuso sexual a naciones tan atrasadas como Etiopía o Bangladesh, seguimos manteniendo una espeluznante cifra anual de feminicidios y un importante sector de la sociedad está convencido de que una mujer merece castigo por desobedecer al marido o que una violación puede comprenderse por la forma en que decide vestirse.

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