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Las acequias de la Lima del siglo XIX (con sus gallinazos) recorren las calles de la ciudad, en esta obra del pintor Johann Moritz Rugendas.

Las acequias de la Lima del siglo XIX (con sus gallinazos) recorren las calles de la ciudad, en esta obra del pintor Johann Moritz Rugendas.

Resumen

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Las acequias de la Lima del siglo XIX (con sus gallinazos) recorren las calles de la ciudad, en esta obra del pintor Johann Moritz Rugendas.
Las acequias de la Lima del siglo XIX (con sus gallinazos) recorren las calles de la ciudad, en esta obra del pintor Johann Moritz Rugendas.
Por Héctor López Martínez

Manuel Atanasio Fuentes, en su “Estadística General de Lima”, publicada en 1858, trata de un asunto sumamente importante: los graves problemas de salubridad existentes en nuestra capital, de los cuales hay testimonios de viajeros de variadas nacionalidades y en diferentes épocas a lo largo del siglo XIX. Estos problemas se potenciaban en el verano a causa del aumento de la temperatura. Como se sabe, hasta el año 1869 Lima conservó sus murallas virreinales y, aunque la población crecía muy lentamente, en las zonas periféricas y más humildes había viviendas donde se hacinaban muchas personas.