Jimmy López: el compositor peruano del momento - 2
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Jimmy López: el compositor peruano del momento - 2
Por Alonso Almenara

El año pasado, el nombre de Jimmy López dio la vuelta al mundo cuando se dio a conocer que el compositor peruano estrenaría, en diciembre de este año, la ópera “Bel canto” en uno de los teatros más importantes del planeta, la Ópera Lírica de Chicago. Comisionada por la soprano estadounidense Renée Fleming, esta obra está destinada a marcar un hito en la historia de la música académica peruana. No se trata, sin embargo, del único proyecto de envergadura que López tiene bajo la manga. Formado en Europa y Estados Unidos, este músico se ha afianzado como un creador de estupendas obras orquestales, cuatro de las cuales acaban de ser grabadas por su principal colaborador, el director de orquesta peruano Miguel Harth-Bedoya, y la Orquesta de la Radio Noruega.

Editado por Harmonia Mundi, el álbum se abre con “Perú negro” (2012), un fresco orquestal basado en materiales provenientes de la tradición afroperuana. Harth-Bedoya, quien comisionó la obra con ocasión del centenario de la Orquesta Sinfónica de Fort Worth, “quería una obra que celebrara la apoteosis de la música afroperuana, tal como hace Ravel con el vals vienés en su poema coreográfico ‘La Valse’”, revela el compositor. El primer movimiento está construido sobre un pregón cuyas primeras cuatro notas corresponden a las iniciales del nombre del director. En la sección siguiente aparece el “Toro mata”, reconocible a pesar de que López ha modificado su perfil melódico y disminuido el tempo considerablemente. El tercer movimiento, dominado por las cuerdas, se basa en el “Ingá”, una danza popular de inicios del siglo XX, y el cuarto, sumamente virtuoso, en la canción “Le dije a papá”, de Eva Ayllón. El tempo se va incrementando hasta que, cerca del final, la obra frena intempestivamente para dar paso a un segundo pregón que cita el tema inicial, pero con una orquestación más rica elaborada en torno a un contrapunto de cornos, trompetas, trombones y percusión. Esto desemboca en una coda basada en la danza del “Son de los diablos”, con la que los afrodescendientes de la Colonia celebraban el Corpus Christi y los carnavales.

El disco fue lanzado el 14 de agosto. Puede ser adquirido por y la tienda Palco.

La obra siguiente, “Synesthésie” (2011) fue una comisión de la Orquesta Filarmónica de Radio Francia. Esta conexión se deja sentir en la orquestación, cuya fineza remite a la tradición impresionista de Debussy y Ravel. Sus cinco movimientos describen cada uno de los sentidos a través de aleaciones tímbricas diferenciadas (la percusión domina el primer movimiento, que está dedicado al tacto, mientras que los sonidos etéreos de las cuerdas están asociados al olfato, etc.). El clímax llega en el cuarto movimiento –la audición– con una explosión de energía a cargo de los bronces y las percusiones metálicas.

El señor de los aires” (2012) es el último trabajo que compuso López antes de embarcarse en la escritura de “Bel Canto”, y es el más logrado del conjunto. Dedicado al solista peruano Jesús Castro-Balbi, quien lo interpreta en esta grabación, se trata de un concierto para chelo donde, nuevamente, se deja sentir la influencia francesa, esta vez por la vía del enigmático compositor de posguerra Henri Dutilleux. Estructurado en cuatro movimientos, “El señor de los aires” satisface como una pieza de carácter abstracto, aunque también resulta interesante por la conexión que su autor establece con el vuelo del cóndor. 

América salvaje” (2006), la obra que cierra el disco, tiene un valor simbólico especial, pues fue comisionada para el estreno de la nueva sede de la Biblioteca Nacional. Basada en el poema “Blasón” de Chocano, remite al encuentro de la cultura local con la europea; un encuentro que, dicho sea de paso, rara vez ha sido tan bien recreado como en la música de López.