Karina Jordán y Sebastián Rubio en una escena de “¡Casa, llegué a cariño!”, desde esta semana en el Teatro Británico.
Karina Jordán y Sebastián Rubio en una escena de “¡Casa, llegué a cariño!”, desde esta semana en el Teatro Británico.
/ Teatro Británico
Por Alfonso Rivadeneyra García

¿Qué es una familia perfecta? Nadie tiene la respuesta. La gente construye sus vidas como mejor les conviene, en base a sus valores, perspectivas, principios. Y con el dinero que les alcanza, vale decir. Las apariencias cuentan una historia, real o falsa; lo único que no mienten son las cifras. Entre un extremo y otro es donde se mueve la nueva obra que presenta desde octubre el Teatro Británico, donde una pareja de esposos toma un curso en sus vidas para llevarlos a su ideal, pero que en el camino presenta grietas que amenazan la relación y que desafían lo que ellos piensan de sí mismos.

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