Una vez más se han puesto sobre la mesa nuevas propuestas de retiro de fondos AFP en nuestro país. De concretarse estas iniciativas, el Perú alargaría su récord como el país en el mundo que más veces ha permitido a los afiliados rescatar hoy dinero destinado a financiar parte de los gastos que tendrían en su vejez.
No se trata de un récord del cual estar orgullosos: mientras el resto del mundo busca mecanismos para aumentar el ahorro para la pensión, así como para diversificar las medidas que contribuyan a ese objetivo, en el Perú estamos debilitando sus bases, su credibilidad y los beneficios que aporta a los propios afiliados, que serán los pensionistas mañana.
El sistema holandés, considerado como el mejor sistema de pensiones del mundo, ha impulsado un sistema donde los trabajadores ahorran obligatoriamente en torno al 20% de su salario cada mes, lo que se combina con un pilar estatal y otro voluntario. Esto les permite alcanzar una pensión equivalente al 50% del salario medio de la población.
En Chile, país pionero del sistema de las AFP en América Latina, se acaba de aprobar una reforma que aumenta del 10% al 17% la cotización individual obligatoria, lo que se complementa con un pilar solidario (financiado por el Estado) y un pilar voluntario con incentivos tributarios.
En Colombia, la reforma que entrará en vigor en julio del 2025 mantendrá una tasa de cotización de 16% del salario, a lo cual se sumarán un pilar solidario, uno semicontributivo y un pilar voluntario. El objetivo es aumentar tanto el ahorro individual, como el aporte estatal a las pensiones.
Son muchos los países que buscan fortalecer su sistema de pensiones con mayor ahorro individual.
Pero en el Perú, donde solo se ahorra el 10% del salario en las AFP, estamos yendo en dirección contraria: los montos retirados con los siete retiros anteriores alcanzaron una cifra en torno a los S/121.000 millones, equivalente al 70% del valor que manejaban las AFP antes de iniciar este proceso en abril del 2020.
El debate sobre un eventual octavo retiro pone en evidencia la necesidad de una discusión más profunda sobre el futuro del sistema previsional en el Perú. Más allá de las estimaciones iniciales, es importante considerar que este tipo de medidas impactaría en un grupo reducido de afiliados: menos de 2 millones de personas con saldo en sus cuentas, en contraste con los 15 millones mencionados en el debate público. A largo plazo, el desafío no es solo garantizar liquidez en el corto plazo, sino también asegurar que los trabajadores de hoy tengan acceso a una pensión digna en el futuro. Preservar la institucionalidad del ahorro previsional es clave para fortalecer la protección de los jubilados y garantizar un sistema sostenible.
Por supuesto, el debate sobre las pensiones no puede limitarse solo a evitar retiros. Debe trascender las soluciones inmediatas y enfocarse en una reforma estructural que garantice seguridad y sostenibilidad a largo plazo. Debe proponer medidas que amplíen la cobertura e integren a más trabajadores, especialmente a los del sector informal.
Es momento de priorizar una visión de largo plazo que asegure pensiones dignas sin comprometer la estabilidad económica del país. Pero el primer paso para ello es dejar atrás la idea de nuevos retiros.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.