Con el cambio de gobierno, ha quedado en el limbo la situación de la Nueva Carretera Central (NCC). La gestión de José Jerí decidió tumbarse el contrato, y su sucesor, el presidente José María Balcázar, aún no da señales claras para sacar adelante esta importante megaobra que conectará Lima Metropolitana con la macrorregión centro-amazónica, beneficiando hasta a seis regiones.
Lo principal es evitar la paralización total de la NCC por falta de recursos, y para esto resulta vital asegurar un cronograma de ejecución bajo la modalidad ‘fast track’. Ante el Congreso hemos planteado una iniciativa de endeudamiento especial para la NCC, con una arquitectura financiera extraordinaria que permita impulsar la obra con una inyección inicial de S/7.000 millones entre el 2027 y 2028, sin recurrir a deuda el primer año. Esta es una figura viable que ya se aplicó en la Municipalidad Metropolitana de Lima.
También se autorizaría la emisión de bonos soberanos desde el 2028 para cubrir el saldo neto del Capex (inversiones en activos a largo plazo), con un esquema de amortización a 30 años desde la etapa operativa, y con participación de un fideicomiso macrorregional que concentre recursos específicos del proyecto.
La segunda propuesta planteada es crear el Fondo de Inclusión Vial (FIV), un mecanismo solidario similar al Fondo de Compensación Social Eléctrica (FOSE). Con esta figura, se podría recaudar un aporte en seis regiones beneficiarias durante 20 años (2027-2047), con una meta de S/250 millones anuales destinados al fideicomiso de la NCC.
Para evitar impactos en la economía popular, el FIV incorporaría como salvaguardas un tope máximo de 1,5% del recibo, exclusión de hogares vulnerables (beneficiarios FOSE) y de consumos residenciales menores a 30 kWh/mes. Además, el Osinergmin calcularía y ajustaría trimestralmente la alícuota.
El nuevo gobierno necesita entender que la NCC constituye un hito clave para el desarrollo del país, por lo que es necesario que el Ministerio de Economía y Finanzas, así como el Congreso, trabajen para viabilizar esta megaobra. No permitamos que se empiece a usar el presupuesto de la NCC para fraccionarlo y derivarlo a otros proyectos de inversión con tintes políticos. Todo rastro deja huella, sobre todo en la inversión pública y, si bien pueden faltar pocos meses para finalizar el mandato, el presidente Balcázar tiene la oportunidad de sentar las bases de un megaproyecto que impactará en el futuro del país. Perder esta oportunidad es negar el desarrollo del país. En este destrabe está la clave del voto de confianza de la ciudadanía.
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