Caimanes del mismo pozo

“La distinción entre lo que está bien y lo que está mal se ha vuelto amoldable”.

    Patricia del Río
    Por

    Periodista

    Ilustración: Víctor Aguilar rúa
    Ilustración: Víctor Aguilar rúa

    En la Francia ocupada por los nazis, cuatro hombres se encuentran prisioneros en un pozo. Si no confiesan quién ha cometido un atentado contra una central eléctrica morirán. El general ha sido claro: o ellos mismos señalan quién fue o los fusila a todos. Dos de los prisioneros son culpables, dos inocentes. Los que colocaron la bomba están decididos a entregarse. Pero no es necesario que ambos confiesen. Con que uno asuma la responsabilidad se habrán salvado los otros tres. Los responsables deciden echarlo a su suerte. El que saque la paja más pequeña asumirá el sacrificio. Un quinto hombre que los observa desde arriba les hace ver que la situación es imposible: si el grupo entrega a una víctima expiatoria habrán colaborado con la propuesta del asesino y, con ello, habrán convertido una elección inhumana en una salida tolerable, casi caritativa. Si no mueren los cuatro en su ley, habrán logrado que el mal se convierta en un valor.

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