Uno de los problemas más complicados para el buen gobierno en el último quinquenio ha sido la falta de continuidad en la gestión de lo público, expresado al más alto nivel por haber tenido tres presidentes. Sin embargo, a la vez, y lamentablemente en lo malo y hasta en lo pésimo, esa continuidad sí se ha producido.
Pedro Castillo, Dina Boluarte y José Jerí comparten no pocos defectos.
Empecemos con el escándalo de estos días que ya ha sido bautizado como ‘Sarratea II’. Jerí ingresando encapuchado a un chifa para una reunión con un empresario chino que tiene graves incumplimientos en un contrato muy grande con el gobierno, se parece mucho a lo que hacía Pedro Castillo en su momento. Lo que difiere es el estilo. Uno los recibía, el otro los visita.
Otro rasgo compartido, esta vez con Boluarte, es el de inventar excusas que ofenden la inteligencia cuando son descubiertos en algo turbio. En el caso de ella empezó diciendo que el Rolex lo compró con años de ahorros, para finalmente inventar que su wayki –el gobernador de Ayacucho con una carrera delictiva digna de un récord Guinness– se los había prestado. La versión inicial de Jerí es que estaba organizando un día de la amistad Perú-China en Palacio y que fue a pedirle que asista. Ahora dice que visitó a su amigo por temas privados y se “autocritica”, porque “la hora no fue la adecuada”. Como dicen en criollo: ¡Ya, cuñao, todos te creemos!
Dicho sea de paso, su relación empresarial con los chinos de noche no parece ser muy consistente con su trumpismo desbordado de día.
En la elección de su gente de confianza también se parece a sus predecesores. Dos perlas: el ratificado jefe del INPE tiene un prontuario de aquellos en el que una de las denuncias más leves es la de facilitar que un preso escape. Pues ahora se acaba de conocer que contrató a una jovencita muy fachosa sin tener los requisitos por S/8.000, luego de que ella lo visitara tres veces en su despacho en el INPE. Asumo que, como a mí, a muchos les habrá recordado lo que hacían en el Congreso y que terminó en el asesinato hasta hoy impune de una de las “beneficiadas”.
Otra joya: pese a que la minería ilegal es uno de los problemas más graves que enfrenta el país, Jerí ha hecho nombrar director de Formalización Minera a Wilfredo Portilla, uno de los 50.000 depurados del Reinfo. Puso al gato de despensero.
Dado el impacto que la minería ilegal tiene en las otras economías criminales, esto último se enlaza con otra característica compartida con Castillo y Boluarte: los tres han insistido en que los estados de emergencia son la respuesta al problema del crimen organizado y han fracasado en el intento. Más grave en su caso, porque el suspender garantías ya se había usado hasta la náusea sin éxito. A su vez, para ocultar los fracasos, se miente igual que con Boluarte. Qué son, sino, las declaraciones de su ministro de Justicia sosteniendo que el crimen está retrocediendo cuando es notorio que ocurre lo opuesto. También copiaron aquello de esconder o distorsionar la información oficial, cuando esta se les vuelve incómoda.
La cereza de la torta: en lo que son idénticos es en su relación con el Congreso más corrupto, inepto y destructivo de nuestra historia. Todos a su manera consiguieron vía prebendas que su estabilidad no estuviera en cuestión. Incluso Castillo que no dio el golpe, como se creía, por temor al Congreso, ya que los ‘Niños’ hacían muy bien su trabajo, sino porque las investigaciones de sus crímenes lo pusieron contra la pared.
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