Dictadura: tragedia y comedia

“Las reformas que el Perú necesita tienen que ser estructurales y no simples paliativos”.

    Francisco Miró Quesada Rada
    Por

    Exdirector de El Comercio

    Toda dictadura es una tragedia, porque el dictador, además de ser un usurpador del poder y de la libertad del pueblo, tiende a concentrar dicho poder y a controlar la vida de las personas. Cree que es dueño de la verdad y si alguien se opone a sus designios lo persigue, lo encarcela y lo mata. El tirano es la ley, no reconoce la libertad del otro y, al desconocerla, pretende eliminarlo o eliminarla. Todos deben estar a su servicio, hacer lo que él desee y mande. Es incapaz de tolerar la libre opinión de los demás, por eso quiere una prensa sumisa que no investigue, que no denuncie sus fechorías ni las de su entorno.

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