RespuestasTrescientos sesenta y tres días después
“Múltiples denuncias se han hecho sobre actos de corrupción en el Ejecutivo, pero me cuesta trabajo identificar las ‘acciones drásticas’ que se han tomado”.


Antes de escuchar el discurso que va a dar este 28, corresponde hacer un balance de las promesas y anuncios que hizo Dina Boluarte hace casi un año. Me concentro en dos temas que están en el pináculo de las prioridades de la población: inseguridad y corrupción. Empezó diciéndonos: “Se ha iniciado un proceso de modernización integral del Ministerio del Interior, priorizando la atención oportuna al ciudadano, la articulación con otras entidades del Estado, la meritocracia y la erradicación de todo indicio de corrupción. Este proceso de modernización incluye también el cambio de denominación del Ministerio del Interior a ‘Ministerio de Seguridad Pública’”.
La parte sustantiva nunca se abordó y la tontería de cambiar el nombre no se produjo, lo cual está bien porque habría causado un dispendio en papel membretado y en nuevos escudos en miles de dependencias policiales.
“Hemos dado instrucciones claras a nuestra Policía Nacional para atacar a la criminalidad. Vamos a golpearlos, debilitarlos y ponerlos en manos de la justicia. Nuestro gobierno no le va a entregar nuestro país a la delincuencia”. No es una mala frase, pero sabemos que lo contrario ha ocurrido.
“Nuestra población será testigo del despliegue policial a todas horas del día. Utilizaremos la fuerza policial para cuidarlos desde que amanece, para que puedan conducirse con seguridad a sus centros de trabajo y estudio, y también los cuidaremos al retorno a sus hogares”. Le faltó agregar: “Y las corvinas nadarán fritas con su limón”. “Para el 2025, se habría iniciado la construcción de un complejo penitenciario para 8.000 procesados (con una inversión de S/105 millones), que sería modular y podría llegar a 16.000 procesados (con una inversión total de S/826 millones)”. ¿Dónde está?
“¡Ni esta presidenta ni ninguna de nuestras ministras y ministros están involucrados en actos de corrupción! ¡Y no los tendremos, porque los ministros han jurado sus cargos bajo un compromiso claro, y porque esta presidenta no los tolerará! Pido a la ciudadanía vigilar y, de ser el caso, denunciar cualquier hecho irregular y, de manera inmediata, se tomarán las acciones drásticas que correspondan”. Múltiples denuncias se han hecho sobre actos de corrupción en el Ejecutivo, pero me cuesta trabajo identificar “las acciones drásticas” que, como consecuencia, se han tomado. Y sobre el tema más candente de las últimas semanas: “Un grupo de trabajo multisectorial se encuentra actualizando la estrategia nacional para la interdicción de la minería ilegal, pero con un nuevo enfoque, que enfatizará la formalización de la minería, la investigación, la intervención y la sanción a las organizaciones criminales, así como impulsar actividades económicas que permitan el desarrollo sostenible de la población, que vayan de la mano con la protección y recuperación del medio ambiente”.
Suena bien. Pero nada de eso ha ocurrido y seguimos discutiendo sobre el Reinfo.
Para terminar, señora presidenta, quisiera pedirle un favor: sintetice. Cinco horas de discurso como las del año pasado no la agrandan, sino la achican. Seamos sinceros, más allá de 50 minutos, el interés y la capacidad de atención virtualmente desaparecen. Recuerde a su entonces canciller hundido en un sueño profundo en un hemiciclo semivacío (¿influyó eso en que usted lo renunciara?). No se diga nada de las personas muy interesadas en la política (no pasan del 10% de la población adulta), que tienen que almorzar y estar con la familia. Los únicos rehenes son los cientos de periodistas que tienen que cumplir con sus respectivos medios, tener primicias y comentarios inmediatamente después de concluido el discurso. Sé que no son santos de su devoción, pero, ya que es su último mensaje, tenga piedad de ellos.







